Al día siguiente, Elenita con una
tía suya se dirigen al horno de hacer pan, y allí deja a la niña y ella vuelve
a la casa a por cerillas para encender el horno y que se le habían olvidado.
La gitana, que se había escondido
por los alrededores de la casa, aprovechó ese momento, para raptar a la niña.
Una vez la familia se percata de su
desaparición, con la ayuda de vecinos del pueblo, inician su búsqueda por los
alrededores del pueblo, en especial la zona de monte, ya que en Guinea no hay
río. Avisan a la guardia civil de Espejo, quien a su vez traslada el asunto a
sus superiores en Llodio, donde Juan Ibarrola estaba al mando de la
jurisdicción no sólo de Llodio, sino también de Valdegovía y de la zona de
Murguia. Cuenta Ibarrola que fue de Llodio a Pobes en tren, y de Pobes a Espejo
andando.
Una vez en Espejo, en mulo o caballo llegó hasta Guinea (en sus
memorias ya he comentado que pone Cárcamo), y cuando llegó ya la habían buscado
por los alrededores, y ordenó una nueva búsqueda, y una requisitoria a los
puestos de la guardia civil de toda su zona, y los limítrofes de la provincia
de Burgos. Así constata en sus memorias como la guardia civil del puesto de
Orozco dio el alto a los carromatos de los gitanos, y no se percataron que la
mujer secuestradora había escondido a la niña debajo de sus sayas.
Cuenta
también Ibarrola en sus memorias como cuatro meses después recuerdo un rapto en
Nanclares de la Oca, de otro niño, y que llevado en un saco por su secuestrador
fue perseguido por los vecinos y se arrojó con el saco con el niño dentro, a
una profunda sima, y relacionaron este rapto con el anterior y pensaron que la
niña podía haber tenido el mismo fatal desenlace.
La prensa de la época se hizo eco
del secuestro o desaparición de la niña. En el periódico La Libertad, decano
de la prensa vitoriana según se anuncia, encontramos la noticia el día 10 de
octubre de 1932, y cuenta lo sucedido en boca de la madre de la niña Genoveva
Fernández de Palomares, que es básicamente lo que he descrito hasta ahora:

Encontramos en la Gaceta del Norte de 11 de octubre de 1932, la noticia de la
desaparición de la niña Elena Areta Palomares, sin embargo, deben tener mal los
lugares pues indican que es la Guardia Civil de Irujo ?? y sitúan la
desaparición en Gamier???

En el periódico La Libertad el 14 de octubre de
1932, encontramos nueva noticia sobre esta desaparición y nos informa de que se
sospecha que la han raptado unos húngaros y se han dado órdenes para su
detención.

En la Gaceta del Norte, el sábado 25 de octubre
de 1932, podemos leer que aún no ha sido encontrada la niña y recuerda que
según los vecinos pudo ser llevado por unos húngaros para explotarla.

Estos son las noticias que he encontrado su desaparición o secuestro en
la prensa local.
Y ahora nuestra historia nos traslada a
Andalucía, primeramente, hasta Málaga, donde vive un industrial exportador de
pescado, de nombre Ignacio Alonso, a quien durante la guerra incivil le
desapareció una hija entre los días 9 y 18 de febrero de 1937.
(Foto de Lucena. Google )
Ignacio Alonso vende también pescado en Lucena,
donde existe un colegio de la Diputación de Córdoba para huérfanos. En este
colegio está recogida una niña que fue quitada a una gitana que la tenía, y se
sospechó por la apariencia de la niña que no era de raza gitana, y era
explotada por aquella, como si fuese su hija y la hacía pedir limosna por los
sitios por donde vagaban.

(Santuario de Nuestra Señora de Aracil-Lucena.
Google)
En mayo de 1941, Ignacio Alonso se encuentra en
Lucena y va a visitar el Santuario de Nuestra Señora de Aracil, coincidiendo
con su fiesta, y le pide a la virgen que aparezca su hija, con tal fervor debió
ser la petición, que enseguida se extendió por Lucena entre sus habitantes y
trascendiendo la noticia de que a un padre le robaron una hija.
En el mes de mayo de ese mismo año nuestra
protagonista Elenita, recibe su primera comunión para la que había sido
preparada y también se le administra el bautismo condicionalmente. Llevaba
acogida desde 1937 en esa orfanato.
Y empieza a transcender el caso de esa niña
quitada a una gitana y cuyos padres no se conocen.
Un día de octubre de ese año de 1941, Ignacio
Alonso en visita comercial a Lucena, y un conocido le cuenta cómo desde hace
cuatro años está acogida una niña que fue robada a sus padres, e Ignacio asume
que es su hija.
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(Colegio de la Purísima Concepción de Lucena.
Google)
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Va al Colegio de la Purísima Concepción
donde está internada la niña, y le convence de que es su padre, y pone tanto
interés en ello, que aunque la niña nada recuerda ni conoce, Pone tanto
énfasis, entusiasmo, y pundonor que convence a los responsables del centro de
que es su hija, y así el 15 de octubre de 1941, en documento oficial, firmado
por el alcalde de Lucena, se hace constar que la niña recogida en el
orfanatorio, es hija de D. Ignacio Alonso, y que el verdadero nombre de la niña
es Ángela y no Elena como ella se hacía llamar, por lo cual queda entregada a
su padre. El alcalde de Lucena (Córdoba) en 1941 fue Martín de
Rosales y Marte, Duque de Plasencia.
Así el 16 de octubre sale Elena del colegio con
su nuevo nombre de Ángela y D. Ignacio se la lleva a su casa de Málaga, donde
intenta persuadir a todos de que es su hija desaparecida pero su mujer y el
resto de sus numerosos hijos dudan de que sea ella. Ignacio impone su criterio
tanto en su familia como fuera de su casa sin que nadie se atreviese a
contradecirle. Así la noticia del hallazgo de esa niña se hico eco en todos los
periódicos locales y nacionales de España.
A los cinco días de haber llevado a Elena a su
casa con la convicción de que era su hija, recibe una carta desde Motril
(Granada) en la que le dan las verdaderas señas de su hija desaparecida. Arduo
va a Motril y encuentra allí a la verdadera Ángela Alonso y con ella vuelve a
Málaga. Respecto a Elena entre que la había cogido ya cariño y no dar su brazo
a torcer, prefiere quedarse también con ella y adoptarla,
Aquí en Álava la noticia de la aparición de una
hija robada a sus padres en Andalucía, fue difundida por La Gaceta del Norte,
el 19-10-1941, pero solo la primera parte, pero no la aparición de la hija
verdadera, y que de Elena no eran sus verdaderos padres. Pero esa noticia
publicada por La Gaceta, en la que además se mencionaba que la niña insistía en
llamarse Elena y no Ángela, no sabemos si llegó a extenderse por Álava y si se
leyó nadie la relacionó con la niña Elena robada, pues la noticia indicaba que
había sido entregada a sus verdaderos padres.

Y ahora nos trasladamos a Bilbao, concretamente
al Colegio Ángeles Custodios, regentado por las Hermanas de los Ángeles
Custodios, congregación religiosa fundada por la Beata Rafaela Ybarra en 1894
en Bilbao.

(Colegio Angeles Custodios-Bilbao. La Gaceta del
Norte)
En
este Colegio, profesa Micaela, tía de Genoveva, madre de Elena, y recibe la
visita de otro sobrino, Víctor Otaolaurruchi, y entre la conversación mantenida
entre ellos y recordando a Elenita, le comenta Víctor a su tía
la noticia de la aparición de una niña en Málaga y que después de unos años sus
padres la habían encontrado.
Cuentan que la noticia a Micaela le dio desasosiego
y el acabo de unos días se decidió a escribir interesándose por el caso, tras
solicitar permiso a su superiora, a la Superiora de los Ángeles Custodios en
Málaga, interesando que averigüen el paradero de la niña aparecida, y se
enteren si son de verdad sus padres los que la han recogido.

(Colegio Ángeles Custodios Málaga antes de ser
residencia de mayores. Google)
Localizado Ignacio Alonso por la Superiora
malagueña, le confiesa que no es su hija y que la verdadera hija Angela ha
aparecido pero que ha decido también quedarse con Elena. La superiora le
convence de que debe devolver a la niña, y al final accedió a ello, y la
Superiora se llevó a Elenita al Colegio de los Ángeles Custodios.
La superiora preguntó a la niña cosas de su
infancia como el nombre de su padre, que lo recordaba, Francisco, que era muy
alto y no conservaba tantos recuerdos de su madre.
Vía teléfono contacto con Genoveva, madre de
Elenita trasladándole las buenas nuevas.
Genoveva acompañada por su hermano Vidal
Fernández de Palomares, a quien ya he mencionado como el gran etnógrafo de
Valdegovía y su entorno, y sacerdote, partieron inmediatamente hacia Málaga.
Sin embargo, la niña ya no estaba en Málaga. Las
autoridades malagueñas informadas por la superiora de la situación dispusieron
su reingreso en el Asilo de Lucena.
Y allí se fueron Genoveva y su hermano Vidal, al
asilo donde un mes antes había salido de allí Elenita.
Mucho costó a las religiosas del asilo de Lucena
dejar salir de nuevo a la niña, pero al final fueron convencidas y la niña fue
devuelta a su madre de quien Elena ya no se acordaba.
(Foto Revista Cruzados)
De vuelta a casa, una primera parada en el
noviciado de los Ángeles Custodios en Madrid, donde profesaba como novicia
Paquita, hermana de Elena, y ésta reconoció a su hermana y a la que recordaba
cuando Paquita tenía 9 años y ella cuatro y medio.

(Noviciado de los Ángeles Custodios-Madrid.
Internet)
Y de Madrid a Salinillas de Buradón.

(Salinillas de Buradón- Foto Salinillas de
Buradón.org)
Al llegar, disimuladamente dejaron a la niña sola,
en plan de prueba, y en esto echó a correr y se echó en brazos de su padre.
También visitaron las casas de sus familiares y en Guinea enseguida reconoció
la casa familiar donde fue secuestrada.
La prensa vitoriana se hizo eco de la aparición
de Elenita. Habían pasado más de nueva años de su secuestro.
La primera noticia de ello, en El Pensamiento
Alavés de 22 de noviembre de 1941
En La Gaceta del Norte, una primera
noticia relativa a su aparición fue al día siguiente de la anterior, 23 de
noviembre de 1941

Sin embargo, en La Gaceta del Norte, el 27 de
noviembre de 1941, aparece un artículo más amplio sobre el secuestro de la niña
y su resolución.

El artículo basado en mi opinión,
en Vidal Fernández de Palomares, yerra ya en el mes del secuestro, indicando
septiembre, en vez de octubre, señala que la gitana secuestradora está presa en
Málaga, e imagina una posible conexión entre "el pescador" Ignacio
Alonso y la gitana.
Después de estudiado el tema por mi
parte considero que eso no fue posible pues transcurren varios años entre la
aparición de la niña en Lucena y el rescate que de ella hace Ignacio Alonso y
que he relatado. Ya me podéis perdonar queridos lectores, que haga referencia a
un dicho de cuando yo era pequeño y existía La Gaceta del Norte: "mientes
más que La Gaceta"
Y la última que encuentro sobre
este asunto del secuestro, es una carta de agradecimiento a La Gaceta del
Norte, por su contribución involuntaria a la resolución del secuestro, firmado
por Víctor Otaolaurruchi, quien dio la noticia a su tía Micaela y quien inició
las pesquisas en Málaga

En los años posteriores al
secuestro, Elenita se convirtió en mujer, madre de familia, llevando una vida
normal, pero sin olvidar este dramático episodio de su vida.
Antes de escribir este artículo
para su publicación (26 de enero de 2026) me he puesto en contacto con
familiares de Elena Areta Fernández de Palomares, quien me informan de que
Elena vive todavía, que debido a su avanzada edad, lamentablemente ha perdido
la cabeza, y que vive en Baracaldo (Vizcaya)
Y aquí termino esta historia que
atañe a Valdegovía y a Salinillas de Buradón, y que empecé en julio de 2024.
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