El lunes en la sala de la Fundación Vital de Dendaraba tuvo lugar una espectacular conferencia de Francisca Vives Casas como parte del XV. Ciclo de conferencias de Celedones de Oro, titulada “La enseñanza artística de las mujeres en la Academia de Bellas Artes de Vitoria en el siglo XIX.
Con la sala prácticamente llena la disertación comenzó haciendo un repaso
desde la fundación de la Academia de Dibujo en 1774 por iniciativa de la Rea
Sociedad Vascongada de Amigos del País en el palacio Escoriaza Esquível de
nuestra ciudad para la formación de artesanos de manera gratuita- Estos
artesanos, que acudían a clase una vez acabada su jornada laboral, estudiaban
dibujo de figura, dibujo de adorno y dibujo de arquitectura mediante la copia
incesante de modelos, siguiendo el método de las Academia de Bellas de San
Fernando.
Como bien reflejó Francisca Vives en su ponencia esta enseñanza estaba destinada a los hombres, pero en 1840, y de manera pionera en España y en Europa, la academia abrió la enseñanza a mujeres con un éxito total de matrículas, sien do 114 alumnas las apuntadas al curso. Su enseñanza se hacía separada a la de los hombres tanto física como temporalmente, ya que su curso era sólo de 3 meses entre abril y julio y en horario de mañana, mientras que los hombres lo hacían en horario de tarde-noche y con una duración de 6 meses. La enseñanza de las mujeres estaba pensada como complemento a su educación como “ángel del hogar” y en ningún caso con ambición profesional o vocación de celebridad.
Alumnas célebres de la Academia fueron las ilustres vitorianas Felicia Olave (1849), Ulpiana Lejarreta, (1852-1856) y Nieves Cano (1859 y 1861)
Tal fue el éxito de la participación femenina en la escuela
que en la I Exposición Vitoriana de Bellas Artes e Industria se expusieron los
trabajos de 9 mujeres: Rosario de Ajuria, María Fournier, Marcelina Lopidana,
Cándida Martínez, Vicenta de Zabala, Segunda Margaracho, Eustaquia Novella y
Natalia y Leontina Arrue.
La pena que nos queda es que las obras de ninguna de estas mujeres, como bien expuso de manera brillante Francisca Vives, se conservan en museos y galerías y, de conservarse, se encontrarían en colecciones particulares o dentro de las propias familias.
Al finalizar la conferencia, y como es habitual, se le hizo
entrega por parte de Elisa Rueda a Francisca Vives de la estatuilla de Celedón
y del diploma acreditativo por el cual se le da la bienvenida como socia
efectiva de Celedones de Oro
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