miércoles, 4 de mayo de 2022

AGUR JAUNAK ETA ANDREAK

Sabin Salaberri Urrezko Zeledonak ostera dakarkigu zutabe honetara, berak hain maisuki darabilen gaia: musika. Eta oraingoan "Agur Jaunak" euskal abestiaren inguruko xehetasun interesgarriak eskaintzen dizkigu. Abestiaren letraren inguruan sortu den eztabaidaz gainetik, Salaberrik ikutu musikala du helburu bere lanean eta datuak erakusten dizkigu. Abestiak euskal errepertorioan duen garrantziaz jabetuta, benetan estimatzen dugu konposagile aramaioarraren ekarpen berria.


Según José Luis Ansorena, la canción Agur jaunak es una “melodía que, recogida en Errenteria, dio a conocer Antonio Peña y Goñi a fines del siglo XIX en Ecos de Vasconia y que luego adquirió gran popularidad y hasta un carácter sagrado en la música popular vasca” (1). Así describía Ansorena los misteriosos orígenes de esta célebre canción, que se canta en toda Euskal Herria como saludo o despedida, para honrar a los presentes y dar la bienvenida a los invitados. Es costumbre que el público se ponga de pie para escuchar la canción.

Tradicionalmente se ha entendido que “jaunak” abarcaba tanto a “jaunak” (señores) como a “andreak” (señoras). Para dejar clara la cuestión, en el acto de inauguración del año académico 2017-2018 de la Facultad de Letras de Vitoria, el coro de la universidad alteró el texto, para hacerla más igualitario: “Agur jaunak eta andreak”. (2) No es algo nuevo: en Iparralde llevan tiempo haciéndolo en pastorales suletinas y en corales como Lau Haizetara de Baiona.

Son un tanto confusos los orígenes de la canción. En su nacimiento y popularización se encuentra involucrado Manuel Francisco Lekuona ‘Urtxalle’, de Oiartzun, pelotari, bertsolari, juerguista y perejil de todo tipo de salsas. Según contaba él mismo, en 1851aceptó con otros dos pelotaris de su pueblo enfrentarse a cuatro pelotaris de Iparralde en Donibane Garazi. Ganaron Urtxalle y los suyos. Mientras tomaban café después de comer, se les acercó uno de los pelotaris perdedores y se puso a cantar: “Agur jauna” (dirigiéndose a Urtxalle), “jaunak agur” (dirigiéndose a los demás). Urtxalle memorizó la canción y se la cantó más tarde a Peña y Goñi, que la recogió por escrito y la editó.

Hay quien duda de la veracidad de la historieta de Urtxalle, sosteniendo que fue él el creador de la canción y no se sabe por qué razones, atribuyó la autoría al pelotari de Iparralde. Trascribimos la carta que escribió Antonio Peña y Goñi a Felipe Pedrell en 1892, relatando cómo y de quién aprendió el Agur Jaunak:

"Un día, hablábamos Urchalle de las correrías de su juventud y hubo de relatarnos el siguiente episodio de su vida: ‘En cierta ocasión nos encontrábamos en Saint-Jean-Pied-de-Port, después de haber ganado un partido de pelota. Acabábamos de comer alegremente en el patio de la posada, al aire libre, y tomábamos café conversando todos en medio de la mayor animación, cuando de pronto vimos aparecer un mocetón robusto, alto, fornido, que se detuvo frente a la mesa, se quitó la boina y, extendiendo la mano, con ademán entre imperioso y suplicante, nos dio a entender muy a las claras que reclamaba nuestra atención. Sorprendidos todos, nos callamos y mirámosle de hito en hito, cuando sin darnos tiempo para reponernos de la sorpresa, el hombre rompió a cantar lo siguiente’. Y Urtxalle, con su vocecita de viejo deliciosa, entonó la melodía del vasco-francés. Oírla todos y hacérsela repetir una, dos y tres veces, fue acuerdo tomado por unanimidad. La hermosísima sencillez del canto nos cautivó; la poesía concisa, grandiosa en su laconismo, nos conmovió profundamente. Música y letra quedaron grabadas en mi memoria y, desde entonces, amigo Pedrell, formé el propósito de armonizar el canto y de mandárselo a usted para que la 'Ilustración Musical' lo publicase.

El final de la anécdota de Urtxalle - continúa en la misiva - es que, al escuchar la reunión aquella salutación bellísima, acogieron al vasco-francés con los brazos abiertos, hiciéronle sentar en la mesa y le preguntaron en qué podían servirle. El cantor venía sencillamente comisionado por algunos pelotaris de la región para desafiar a Urtxalle. Hízose el partido, se jugó, lo ganó Urchalle y, aquí paz y después gloria, no volvieron a ver nunca al extraño cantante de Saint-Jean-Pied-de-Port. Quien sienta el canto popular y sepa extraer su perfume, comprenderá sin más explicaciones lo que quiero decir y se dará cuenta exacta del carácter y de la belleza de la salutación del bardo bascongado". (3)

De regreso a Madrid y obsesionado con la melodía, Peña y Goñi puso a la canción un acompañamiento. Escribió dos compases de preludio y otros dos de coda e hizo lo posible por dar a conocer la partitura. Habló de esta canción en una conferencia en la Asociación de Prensa de Madrid en 1898. Y como ya lo hemos dicho, envió la melodía arreglada por él a Felipe Pedrell, director de la Ilustración Musical. Pedrell publicó la partitura con el título de Euskaldun lotoskaria.

Al año siguiente esta misma partitura fue incluida con el número 50 en el segundo tomo de la colección Ecos de Vasconia de Echeverría y Guimón, colección dedicada precisamente a Antonio Peña y Goñi. En la década de 1920 la Editorial de Música Vasca publicó Erri-Abestiak: Cantos populares vascos a tres voces iguales, que incluye la primera armonización coral del Agur jaunak, elaborada por José de Olaizola; y Erri-Abestiak: Cantos populares vascos a seis voces mixtas del mismo compositor. Es la primera y más conocida versión coral del Agur Jaunak.

¿Pero quién es el verdadero autor de la melodía de Agur jaunak? ¿Urtxalle? ¿El anónimo pelotari de Donibane Garazi? 

Es difícil establecer dónde se originaron las melodías populares. Francisco de Gascue defendía a principios del siglo XX una relación estrecha entre la música vasca y la celta; según el insigne ingeniero donostiarra, las formas vascas no eran originales, sino que plagiaban músicas populares llegadas de otros ámbitos. Su teoría fue rotundamente rechazada, entre otros, por Resurrección Mª de Azkue (3)

Más recientemente José Luis Ansorena sostiene que "ningún lenguaje puede jactarse de que no haya sido influido por otro; no hay cancioneros en el mundo que puedan presumir de autonomía absoluta”. Y publica a continuación una carta que le escribió el diplomático José Miguel Azaola, el 22 de agosto de 1983:

José Olaizola
“A propósito del Agur Jaunak, voy a contarle lo que me ocurrió en Viena en 1955. Estaba yo cenando en el restorán, que ocupa la bodega del antiguo palacio imperial, cuando el tocador de cítara, que amenizaba la velada, se puso a interpretar una melodía idéntica a la de esa canción. Cuando terminó de hacerlo, me acerqué a él y le pregunté cuál era el origen de aquella música. Me dijo no poder precisarlo, pero que se trataba de una antiquísima melodía popular vienesa. Yo le tarareé el Agur Jaunak, diciéndole que se trata de una canción vasca; y él me dijo: efectivamente, es lo mismo” (4)

Primer Congreso de Estudios Vascos de Oñate

Con motivo del I Congreso de Estudios Vascos que se iba a celebrar en Oñate en 1918, el diputado guipuzcoano Ignacio Pérez-Arregui y el Padre Donostia buscaron una melodía popular que sirviese como saludo oficial para toda clase de actos solemnes. Eligieron la partitura “Euskaldun lotoskaria” (Agur jaunak), y el 1 de agosto de 1918 lo estrenan en Loiola, en la procesión de la fiesta de San Ignacio.

Un mes más tarde, se confirma su oficialidad, escuchándose como acto preliminar en el Congreso de Estudios Vascos en versión del P. Donostia para clarines y chistus, interpretada por los clarineros de la Diputación de Guipúzcoa. Leamos la explicación del propio P. Donostia:

“Los que asistimos al I Congreso de Estudios Vascos de Oñate (1918) no olvidaremos fácilmente las escenas que en esta linda villa presenciamos. Reunión de las cuatro Diputaciones con sus maceros, conferencias, estudios sobre temas del país, exposición, exhibición de nuestros festejos populares, todo ello envuelto en un ambiente de simpatía, compenetración de espíritu, que iluminaba los rostros de los congresistas.

Hay una nota que hay que dejar consignada en esta Revista, a la que me invitan. Es el recuerdo que para nosotros tiene la melodía Agur Jaunak, y haberla oído en los balcones del Ayuntamiento de Oñate, este edificio tan aristócrata que da a la villa un sello inconfundible. Porque se ha de hacer constar que el Agur Jaunak sonó por primera vez, como un himno para las Diputaciones, en aquel Congreso de 1918. Los clarineros y los txistularis engualdrapados lanzaban desde aquellos balcones barrocos las notas de la melodía popular, mezclándose, confundiéndose los dulces sonidos de los txistus con las notas incisivas de las trompetas oficiales.

¿De dónde venía esta amalgama sonora? Puedo decirlo porque tuve que intervenir en este maridaje musical y en otros momentos, como organizar la música de la Misa mayor en la magnífica iglesia parroquial. Un diputado provincial guipuzcoano, el señor Ignacio Pérez Arregui, era el encargado de algunas de estas facetas del programa y juntos cambiábamos impresiones para que el conjunto fuera digno, noble, bello. Necesitábamos un himno con que recibir a las Diputaciones, que les acompañara en sus presencias oficiales.

Convinimos en aceptar el Agur Jaunak, por ser corto y por tener aire señorial. Los dos tuvimos la misma idea; convinimos en ella y el que estas líneas escribe hizo el sencillo acoplamiento de las trompetas y los txistus. La música es noble y la letra es una salutación sobria, verdadero modelo de un texto para estas circunstancias. Recordar aquella plaza oñatiarra, vestida de sol, con el fondo de montañas tan majestuoso, es recordar uno de los buenos momentos de la vida en que un pueblo sin distinción de ideas rinde pleito homenaje a sus autoridades, homenaje sincero, nada ficticio” (6)

NOTAS

(1)  José Luis Ansorena.-Agur jaunak.Txistulari. Octubre de 1995, nº 164.

(2)  Itsaso Álvarez.-'Agur Jaunak' da la bienvenida a las mujeres. El Correo, 20 de octubre de 1027

          (3)  La Ilustración Musical Hispano-Americana. Año V, nº 117, 30 de noviembre de 1892, p. 170- 171

           (4)  Francisco de Gascue.-Origen de la música popular vascongada. RIEV, tomo VII, pág. 216. Resurrección Mª Azkue.  Cancionero Popular Vasco. RIEV, tomo I, pág. 319.

           (5)  Ansorena Miranda, José Luis: Procedencia de algunas melodías populares vascas. Txistularinº 179, 1999, p. 5-13. 

           (6)  Aita Donostia.-Oñate y el Agur Jaunak. Oñate, 1954-1955, p. 15-16.

                     Testua: Sabin Salaberri

                      Argazkiak: Berriketari, Internet

2 comentarios:

  1. Un aplauso, como siempre que escribe

    ResponderEliminar
  2. Oso interesgarria, benetan bikaina Sebin!!!! Muy interesante texto sobre el "agur jaunak". Gracias Sabin.

    ResponderEliminar