domingo, 6 de enero de 2019

JOSE MARI SEDANO: SIEMPRE DISPUESTO - BETI GERTU


Jose Mari Sedano gasteiztar handia 2015eko otsailaren 4an hil zen, 86 urterekin. Hiriko kazetaritzaren pertsonaiarik adierazgarrienetakoa izan genuen hamarkadatan. Urrezko Zeledonen eragilerik sutsua zen eta elkarteak ohorezko lehendakari izendatu zuen.

Jose Mari hil eta hilabete batera Javier Irazabal kazetariak ondoko artikulua idatzi zuen, baina zenbait arrazoi tarteko egunera arte ez da inon argitaratu. Txoko honetara dakargu idazkia, Sedanorekiko gure miresmenaren testigantza emanez. Bihoakio Javier Irazabali gure eskerrona.

El gran vitoriano José Mari Sedano falleció el 4 de febrero de 2015, a los 86 años de edad. Fue uno de los más destacados periodistas gasteiztarras durante décadas. Animador incansable de Celedones de Oro, fue nombrado presidente de honor de la entidad.

Al mes del fallecimiento de José Mari, el también periodista Javier Irazabal, socio de Celedones de Oro, escribió el artículo que viene a continuación. Pero por varias razones nunca se publicó. Ahora tiene cabida en este rincón, desde donde volvemos a expresar nuestro reconocimiento a José Mari Sedano, agradeciendo al autor del escrito su valiosa aportación.
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Apuntes sobre la presencia de José María Sedano Laño en las revistas municipales vitorianas.

El número 52 del Boletín de Información Municipal/Udal Informazioaren Aldizkaria del Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz, correspondiente al trimestre de enero-marzo de 1985, publicó en su página 45 un emotivo artículo del periodista José María Sedano Laño sobre su amigo Mario Ochoa Axpe, fallecido el 28 de febrero de ese mismo año, tras una vida  dedicada a la investigación sobre temas alaveses. Ese día, subrayaba Sedano, “Álava perdía a un excepcional zuyano que amaba con frenesí a la Provincia en la que nació. Álava fue, con su familia, con Euskadi, el gran amor de su vida”. “Mario, añadía, estuvo  fundido en ese crisol entrañable y envidiable de los hombres que luchan en su afán porque los demás conozcan la esencia, los antecedentes, los hombres, las costumbres y tradiciones de esta “Álava nuestra tierra” como él gustaba proclamar”

Treinta años después, el 2 de  febrero de 2015,  fallecía uno de los hijos de
Mario, Iñaki, a los 51 años de edad. Junto a su hermana Marijo regentaba el popular bar La Unión, en la plaza de España, heredado de su padre,  desde el que han hecho siempre gala de un talante abierto y afable, volcado en los valores que Mario les infundió con  su ejemplo. Pero su funeral, multitudinario, tuvo una triste ausencia: la de José María Sedano Laño, que murió de forma inesperada al día siguiente, el martes 3 de febrero, a los 86 años de edad. Mirando tres décadas hacia atrás, puede decirse que la vida de José María Sedano ha quedado reflejada en el entrañable texto que él mismo dedicó entonces a su amigo Mario. Y del que se despedía así:  “Adiós amigo”.  J. M. S.”. 

Crítico , pero cercano 
Lo más probable es que mi primer contacto con José Mari Sedano fuese a través de Radio Vitoria, a finales de los años sesenta, al oir las emisiones del musical Euskal Jaia – Fiesta Vasca, que todavía parece sonar en mis oídos, así como aquella popular e insistente sintonía con la que la emisora abría sus micrófonos: “Aquí EAJ-62, Radio Vitoria”. Eran audiciones esporádicas, ligadas a las visitas familiares que desde Bilbao hacía a la casa de mis padres en Vitoria. Algunas personas creían que yo era bilbaíno; pero no, era un alavés que en 1955, con 11 años, había salido de su pueblo y no regresaría a su tierra hasta 1977. Conocí personalmente a Sedano a finales de los años 70, cuando estrené plaza de periodista en Vitoria. Yo era novato y apenas rondábamos la media docena los profesionales que cubríamos las sesiones y ruedas de prensa del Ayuntamiento. Nos bastaba el apoyo de una pequeña mesa. 

Dieciséis años de diferencia de edad, los que mediaban entre Sedano y yo, imponían un cierto respeto. Por eso nunca olvidaré su voz y su tono cuando, a medio camino entre la familiaridad y el reproche, decía Pepe al dirigirse al alcalde José Ángel Cuerda en sus ruedas de prensa. Él se lo podía permitir con toda naturalidad. Sus preguntas y sus diálogos rezumaban una agridulce mezcla
de querer saber e inquirir,  crítica y confianza,  todo a la vez. Eran los primeros años de la legislatura abierta con las primeras elecciones municipales democráticas celebradas el 3 de abril de  1979, después de la dictadura franquista. Se creaba el primer Gabinete de Prensa del  Ayuntamiento, bajo la dirección de la periodista María Asunción Fraile, Choni, y reaparecía, desde la publicación de su último número, el 39, en 1977, el Boletín Municipal de Vitoria-Gasteiz, con el  nombre de Boletín de Información Municipal/Udal Informazioaren Aldizkaria. Éste  mantenía la numeración de su predecesor y se presentaba  con nuevos planteamientos, nueva periodicidad (inicialmente cuatrimestral), nuevo sistema de distribución y nuevo estilo, alejado del tono oficialista. Era el año 1981, fecha en que se conmemoraba el 800 Aniversario de la Fundación de Vitoria sobre la Villa de Gasteiz. 



“La ciudad de los mil nombres”  
La firma de José María Sedano,  que el día 22 de abril de 1981 habíapronunciado en el Teatro Principal el Pregón de las Fiestas de San Prudencio,  encabezaba las colaboraciones  de aquellos  periodistas que fuimos invitados a participar en este primer número, el 40, correspondiente al período
enero-abril de 1981. La ciudad de los “mil nombres”, tituló su artículo, al referirse a las numerosas denominaciones, -citaba expresamente 22-,  que Vitoria ha ostentado antes y después de que el rey Sancho el Sabio de Navarra fundara la actual Vitoria como tal Villa, “que no la ciudad de Vitoria, según venimos leyendo reiteradamente en las referencias que se hacen al VIII centenario, ya que el título de Ciudad no se adquirió hasta dos siglos y medio después, por disposición real de Juan II de Castilla”. 

Esta apostilla no es sino una muestra de lo que ha sido una vocación dentro de su trabajo periodístico: su afán por el rigor en los datos que los medios de comunicación transmiten a las actuales y futuras generaciones. Corrección y elegancia. “Vaya por delante, escribía, mi satisfacción por la nueva puesta en marcha del Boletín Municipal de Vitoria…” En su último número, el especial 78, (enero-julio de 1992), al que daría relevo seis meses después, el 5 de diciembre de 1992, la Gaceta Municipal de Vitoria-Gasteiz/Vitoria-Gasteizko Udal Kazeta, este boletín se hacía eco de la jubilación, a finales de junio de 1992,  de José María Sedano. Tenía 64 años de edad y habría trabajado en Radio Vitoria 37 años, desde 1955. Sus compañeros y compañeras le tributaron un homenaje ante la Virgen Blanca, con un aurresku de honor, la entrega de una txapela y un pañuelo rojo,  y el acompañamiento del coro Araba.


Predilección por las efemérides 
A sus colaboraciones, más bien esporádicas, en el Boletín de Información Municipal le siguieron otras más numerosas y frecuentes en la Gaceta Municipal de Vitoria-Gasteiz, sobre todo desde el año 2000, fecha  a partir de la cual asumí diversas responsabilidades dentro de la publicación, tras mi incorporación al Gabinete de Prensa del Ayuntamiento en 1988. 

Solícito a cualquier reclamo de consulta o información que se le hiciera sobre cuestiones vitorianas,  de las que era experto conocedor e investigador apasionado,  apuntaba en un papel títulos de temas que en su opinión podían ser de interés para su publicación en la Gaceta Municipal, y así nos los transmitía. Cuidaba con especial mimo efemérides destacadas de la vida vitoriana, que  a buen seguro sentía en su interior como una oportunidad para revisar los hechos  y entregar con fidelidad ese legado a las sucesivas generaciones. Dan constancia de ello,  entre otros, los siguientes títulos: 
Cinco motivos para unas fiestas. GM n. 53 (22.07.1995),  p. 24. 

Domingo Beltrán de Otazu, escultor vitoriano. GM n. 129 (22.05.1999), p. 23. 

Cómo se divertían los vitorianos en La Blanca. Las fiestas hace 25, 50 y 75 años.GM n. 130 (24.07.1999), pág. 18-19. 

De Blanca a EE.UU., pasando por Toledo. GM n. 151 (22.07.2000), monográfico, p. XIV-XV, en el que daba una pequeña pero sabrosa muestra de cómo el nombre de la Virgen Blanca o de las Nieves está presente en cientos de poblaciones. 

La polémica cruz de la discordia en el monte Olarizu. Erigida en 1952 sigue sin inaugurarse. GM n. 152 (16.09.2000), p. 18-19. 

75 años de la vitoriana Fundación Molinuevo. Su primer destino fue el de hospital infantil. GM n. 157 (25.11.2000),  p. 28. 

La Tamborrada de las Sociedades surgió por casualidad. Se cumplen 25 años de su primera salida. GM n. 144 (15.04.2000), p. 20-21. 

Celedón se escapó a Dortmund. Acompañando al Deportiva Alavés. GM n. 7 (julio-agoto de 2001), monográfico, p. VIII. 

250 aniversario del nacimiento del arquitecto Olaguibel. GM n. 18 (julio-agosto de 2002), p. 36. 

“Tratamiento de “Excelencia” al Ayuntamiento de Vitoria”. Alfonso XII le concedió este título hace 126 años, en 1876, al finalizar la segunda guerra carlista. GM n. 16 (mayo de 2002), p. 32. 

Dos octogenarios en la Blanca, Celedón y Gargantúa. Celedón cumple 85 años. El Gargantúa, regalo de Reyes de 1923. GM n. 29 (julio-agosto de 2003), monográfico, p. XII. 

125 años de la Plaza de Toros. Fue reconstruida en 1941. GM n. 51 (julio-agosto
de 2005), p. 32. A esta plaza había dedicado otro artículo en el BIM n. 47 (mayo-agosto de 1983), p. 47-48, para explicar cómo a mediados del siglo XIX y albores del XX los festejos que se celebraban en el coso babazorro se regían por Reglamentación propia. 

Domingo Ambrosio de Aguirre, fundador de su propio Seminario.Un ilustre y desconocido alavés. GM n. 52 (septiembre de 2005), p. 32. 

Celedones de Oro. Cuándo y por qué nació este galardón. GM n. 59 (01.04.2006), p. 37. 

Inscripciones y monográficos 
Pero, sin duda,  uno de los trabajos más encomiables de José María Sedano ha sido el libro Placas y lápidas Epigrafía Vitoriana Monumentos y esculturas”, editado en 1999 por el  Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz. Era el fruto de siete largos años de trabajo, dedicados, desde 1992, a la búsqueda y transcripción de cientos de placas por calles y rincones de la ciudad; en total, 607 menciones, que hilvanan la que pudiera ser una historia de la ciudad jamás contada, tal como se puede leer en su contraportada

A esta aventura de Sedano dedicaría el número 153 de la Gaceta Municipal (30 de septiembre de 2000) un ameno y completo monográfico de ocho páginas a todo color,  cuya redacción fue encomendada al periodista José Javier Ochoa Da Silva. En él se desbrozan las curiosidades  e historias contenidas en el libro, ampliadas con anécdotas divertidas aportadas para la ocasión por el propio autor en el papel de acompañante del lector, el periodista en este caso.

Evidentemente la relación de José María Sedano con el Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz ha sido mucho más amplia que estos apuntes referidos exclusivamente a algunos aspectos de su aportación  en  publicaciones municipales de la que he sido testigo directa o indirectamente.  Dentro de esta colaboración es de resaltar, con no menor énfasis, su disponibilidad y afabilidad desinteresada a la hora de atender y facilitar información a cuantos periodistas -hombres y mujeres- se la hemos solicitado.

En nuestro caso, tanto si se la pedía un artículo para la Gaceta Municipal, como si recabábamos de él datos o ayuda para elaborar, desde el Gabinete de Prensa,  suplementos especiales encartados en el programa oficial de fiestas de la Virgen Blanca. Dos referencias de su altruista disposición son, por ejemplo, las interesantes aportaciones y observaciones realizadas, entre otros, por José María Sedano y Venancio del Val, en 2002, al Diccionario de la Blanca y al cuadernillo dedicado en 2003 a los Celedones de Oro. El primero, de 40 páginas,
era una reedición revisada y ampliada del monográfico de 16 páginas publicado el 19 de julio de 1997 en el número 93 de la Gaceta Municipal con este subtítulo: Un viaje de la A a la Z, por las palabras íntimamente relacionadas con las Fiestas de Vitoria-Gasteiz. El especial Celedones de Oro, de 32 páginas, realizado y coordinado así mismo desde el Gabinete de Comunicación del Ayuntamiento el año 2003, ha sido reeditado en 2012 por esta institución, una vez revisado y actualizado con la inclusión de los nuevos Celedones de Oro 2002 a 2011, bajo la dirección de Javier Cameno, presidente de la Institución Celedones de Oro, con motivo del 50 aniversario de la creación de este galardón (1962-2012). 

Profesional y amigo 
Gracias a esa colaboración, que con frecuencia tenía un punto de encuentro informal en el bar La Unión, donde diariamente tomábamos café los miembros del Gabinete de Prensa del Ayuntamiento, ha quedado fielmente recogida en las páginas de la Gaceta Municipal, por ejemplo, la historia mil veces narrada de cómo nueve jóvenes vitorianos - Sedano entre ellos- gestaron aquel primer y accidentado descenso de Celedón, (GM nº 7 (julio-agosto de 2001) monográfico, p. IX o GM nº73 (julio-agosto de 2007), monográfico p.VIII) que se ha perpetuado hasta nuestros días, para abrir cada 4 de agosto, en medio del clamor popular que abarrota la plaza de la Virgen Blanca y zonas aledañas, las fiestas patronales de la ciudad.

El perfil biográfico y profesional de José María Sedano Laño también ha tenido acogida en las páginas de la Gaceta (nº 50, junio de 2005, p. 16), al igual que la larga vida de la revista Gasteiz,  de la que fue editor cofundador con el doctor Javier Azpiazu en 1958 y que posteriormente siguió editando en solitario y dirigió hasta 1997.  GM n. 53. (22 de julio de 1995), p. 19.

No es de extrañar, por tanto, en palabras recogidas por esta misma publicación -GM n. 30 ( septiembre de 2003), p. 11-  que el día que Angelines Cobas y Javier Cameno recogían sus Celedones de Oro 2002, asegurara éste que José María Sedano -que le dio la alternativa en la radio- y Pascual Jover (presidente entonces de la Caja Vital Kutxa) eran las personas que más habrían influido en su vida profesional.


El BIM n. 49 (enero-abril 1984), p. 5,  recogía los ecos del multitudinario homenaje ofrecido a José María Sedano, al cumplirse los mil días del programa de música Euskal Jaia-Fiesta Vasca  desde las ondas de Radio Vitoria,  con asistencia de las instituciones locales, provinciales y autonómicas y agrupaciones culturales y populares. Su directora, Choni Fraile, subrayaba en aquella crónica el amor de Sedano por la propia cultura y su preocupación “porque nuestras cosas, grandes y pequeñas, no se olviden” “Temas importantes y personajes -añadía-  en apariencia oscuros, pero entrañables, originales, de esos que cada sociedad es capaz de producir, han sido desvelados por José Mari la mayoría de las veces no por medio de una entrevista formal, inevitablemente encorsetada, sino por el trato, el cultivo de la amistad que se establece en cada calle, en cada esquina”.

Para mi recuerdo queda la llamada telefónica que, en vísperas de Navidad, yo le hacía normalmente desde Galicia en estos últimos años. Cómo la agradecía, sobre todo, tras el fallecimiento de su mujer y compañera Bego. Era un hombre sincero y abierto a la amistad y como tal te la hacía sentir. Amistad y afecto al que siempre ha correspondido y ha sido enormemente agradecido. Eskerrik asko, José Mari.

Texto : Javier Irazabal
Fotos: Javier Irazabal, Celedones de Oro

lunes, 31 de diciembre de 2018

ARREA! PROPOSAMEN GASTRONOMIKO ETA ANTROPOLOGIKOA KANPEZUN-ARREA! UNA PROPUESTA GASTRONÓMICA Y ANTROPOLÓGICA EN CAMPEZO


  ARREA!

“Arrea!” Jatetxea da Edorta Lamok Santi Kurutze Kanpezun ireki duen azken proiektoa. Edortak berak esaten du proiekto hori neuk idatzitako liburua irakurri zuenetik hasi, eta hazi, zuela irudikatzen. “Furtibismoa Arabako Mendialdean”, liburu honetan furtibismo izeneko aktibitatea beste begirada batekin ikusten saiatu nintzen, begirada antropologikoarekin hain zuzen. Bitxia da, eta pozgarria, ezaguna den sukaldari honek, Edorta Lamok, begirada bera izatea eta begirada horren baten bitartez bere proiekto berria antolatzea Arrea Jatetxean.

Arrea! Es el último proyecto gastronómico del conocido restaurador Edorta Lamo. Y no deja de resultar curioso, además de gratificante, que este nuevo restaurante, ubicado en Santa Cruz de Campezo, esté íntimamente relacionado con uno de mis libros. Cuando publiqué, en la colección Ohitura de la Diputación Foral de Álava (2004), “El furtivismo en la Montaña Alavesa. Algo más que pícaros o burladores”, decía en el que la búsqueda de un complemento alimenticio a la pobre dieta del pueblo, más aún en años de dificultades, era una práctica ancestral en los pueblos de la comarca de Campezo. Reconocía en ese texto que desde niño me había llamado la atención la acividad de aquellos a quienes llamaban furtivos. En su actividad, había algo entre misterioso y apasionante, y es que a aquellos hombres que rara vez se dejaban ver por el pueblo, y a quienes muchos menospreciaban, realizaban una labor escondida, oculta, liminal, pero tan vieja como la propia existencia del ser humano. Se les divisaba desde lejos en el monte, eran sombras fugaces  a la orilla del río al anochecer, entraban casi sin ser vistos en la huerta de casa para dejar en el pilanko (1) la masa que luego convertirían en la preciada liga (2).  Me fascinaron de pequeño y por ello me decidí, ya adulto, a investigar todas aquellas actividades. Aquel sencillo libro no pretendía ser tan solo un relato, tampoco un tratado de mera etnografía; pretendía buscar, desde la mirada antropológica, las motivaciones económicas, la relación con la naturaleza y la simbología que rodeaba a estas sombras esquivas que se movían mejor en el monte que entre las calles del pueblo.


Desde Platón hasta Ortega y Gasset, pasando por el conocido escritor Miguel Delibes, entre otros en nuestros días, la caza y la lucha del hombre contra el bosque o la selva han sido motivo de reflexión como actividades humanas que se rigen por unas leyes muy precisas y que despiertan emociones encontradas y singulares. A más de uno le parecerá ridícula la idea de aprender algo que no sea crueldad de la vida de uno de estos personajes, pero retomando la teoría del cazador de Joseba Zulaika, yo también afirmaría que el sentido de propiedad natural, libertad instintiva y una especie de conciencia ecológica inconsciente, están presentes en las actividades de los hombres que pretendía analizar en mi trabajo. Cuando digo que aquel ensayo antropológico pretende reflejar una actividad que fue significativa en la cuadrilla de Campezo hasta, por lo menos, la década de los años setenta, el furtivismo, es necesario primero definir en profundidad el citado término.

Por lo tanto, respondamos a esta pregunta. ¿Qué entendemos por furtivo?
El concepto de furtivo más extendido, es sin duda el de aquella persona, cazador o pescador, que burlando la normativa y las leyes que regulan tales actividades, emprende de forma ilegal o clandestina la búsqueda de piezas. Gentes que por ánimo de lucro, o bien por la erótica de la captura (3), se dedicaban al ejercicio de la caza, la pesca, la recogida de hongos, etc... sin preocuparse lo más mínimo del daño que pudiera producir en la fauna o flora del lugar. Estos furtivos reúnen las características del aprovechado, del desalmado que no se preocupa por esquilmar los recursos de un biotopo o ecosistema determinado. No es a este grupo (a pesar de que algún individuo podría, sin duda, encajar en él. ¡Qué le vamos a hacer! siempre tiene que haber alguna excepción) al que pertenecen mis informantes. Cuando en Campezo se ha hablado de algunas conocidas familias de furtivos, de forma implícita se está aludiendo a otro tipo de hombre, de cazador, de pescador, de recolector del bosque. Al emplear la palabra furtivo para designar a los miembros de determinadas familias, los habitantes de estos pueblos, de forma inconsciente, tienen in mente otra acepción muy distinta. Es la que yo recuerdo desde niño.
Aquellos furtivos, no encajan en absoluto con la primera definición. Es más, todo el trabajo estaba encaminado a demostrar lo contrario: que estos hombres a los que se ha conocido como furtivos, se dedicaron a esas actividades por necesidad de la propia economía de la zona; no por placer, deporte o por la mencionada erótica de la captura.

¡Ay majico! Tú serías mucho chitín entoavía, o igual no habías nacido. Pero...yo con catorce años ya tenía el culo pelao de tanto guadañar, atar haces de mies, acarrear mantas de paja, poner la pala pá coger la zolla durante la trilla o de pasar frío buscando a alguna cabra en el monte. Todo pá otros, siempre pá otros. Total ¿sabes pá que? Pá nada...pá no tener más que unas alpargatas rotas. Y.… ¡hala ¡A correr con ellas por la nieve en invierno!

Así que me centré en este modelo, gracias a los testimonios de personas como Julián Foronda, el del trabajador del bosque, que no solamente cazaba o pescaba, sino que ejercía muchísimas más actividades, todas ellas relacionadas con el aprovechamiento del bosque o del río. Hombres que lejos de hacer daño a la naturaleza, la cuidaban, la protegían, sabiendo en todo momento donde estaba el límite de su actividad.

Más de una vez, echando un trago de la bota y aguantando la ventisca bajo una manta entre los bojes...hasta los guardas nos lo decían. Si con vosotros da gusto ver lo limpio que está el monte. Podáis, hacéis limpias para carbón o cisco... ¡Si os tenía que dar dinero la Diputación!¡Con lo que cuidáis vosotros el monte!
Hombres, en definitiva, a los que la pobre economía de la zona, obligó a adentrarse en el bosque o en el rio en busca de madera para hacer carbón, boj para los txirrikeros ( artesanos de la madera), setas , trufas, arañones (4), palomas, zorros, truchas, cangrejos, etc.. no por placer o deporte, no apliquemos esquemas que son de nuestra acomodada sociedad actual, sino empujados por la necesidad de supervivencia, en muchísimos casos por la simple necesidad de comer en épocas ciertamente difíciles. Su lugar de trabajo es el bosque, el río... lo consideran como algo suyo, como una especie de propiedad natural. Lejos de ser para ellos, un lugar que inspira miedo, habitado por seres monstruosos como los que describía Paracelso, el bosque, el río, ocupan un lugar importante en sus vidas y en su panteón, como si de una deidad se tratara.

Es necesario, llegados a este punto, recordar cual era la situación de la zona de Campezo hasta la década de los años setenta del pasado siglo. Pueblos envejecidos, en el que gran parte de su población joven emigró hacia los núcleos industriales. En muchos casos la superficie de terreno dedicado a la agricultura en esta zona es muy pequeña, puesto que más de dos terceras partes de su superficie la constituye bosque y monte bajo.
La agricultura de la zona, por lo tanto, era una agricultura de mera subsistencia para la gran mayoría de los núcleos familiares de la montaña. Serían muy pocos los labradores que se podían considerar fuertes, es decir aquellos cuyos ingresos provenientes de la actividad agropecuaria les permitían vivir de forma desahogada y para muchas familias, el único recurso era buscar el aprovechamiento de ese gran terreno o espacio, salvaje e inhóspito en ocasiones que es el bosque.

Pero no deseaba dejar solo en manos de la economía mi explicación sobre el fenómeno de los trabajadores del bosque. Si antes ya he mencionado que la sociedad de Campezo no consideraba delito la actividad del furtivo y el monte era tenido como una especie de propiedad natural, esto se debe a que es también un fenómeno eminentemente cultural.
Una cultura agraria que se adapta a las condiciones marcadas por un determinado ecosistema, por una economía concreta. Estaríamos recordando de esta forma la teoría más clásica de Maurice Godelier (5). La actividad del furtivismo era en definitiva una trasgresión socialmente aceptada, concepto en sintonía con el de Joseba Zulaika de libertad instintiva, que viene a decir lo siguiente: lo que el derecho civil condena, el uso, las costumbres, la cultura del pueblo disculpa y comprende. Así, los furtivos de Campezo, no eran malvados depredadores del bosque, que buscaban el placer y la aventura burlando las leyes y a quienes las hacían cumplir. Eran las duras condiciones de vida, marcadas por una agricultura de mera subsistencia, las que les empujaron a buscar su sustento en los bosques y ríos de la zona.

No mocete no. ¡Hay que joderse! Nosotros no teníamos ni una huerta en donde cultivar algo. La huerta nos la dejaba el cura. Si hubiéramos tenido perras... hasta rato íbamos a ir al monte. ¡Ya!
¿Sabes pá que lo hacíamos majico? Pá comer, que si no nos moríamos de hambre.

Pero hay otro aspecto reseñable, que yo recuperaba en el libro. Y es que en ellos se desarrollaba una conciencia ecológica inconsciente. Los hombres que desarrollaban su actividad en el bosque, mucho antes de que se hablara de ecología, ya poseían una conciencia ecológica innata, que hacía que cuidaran de las especies que ellos cobraban para evitar así su desaparición. Sabían que ese equilibrio garantizaba su actividad en años posteriores.

Si veíamos que en aquella poza ya no quedaban cangrejos, nos marchábamos a otra. Si en el perrechical ya habíamos cogido dos docenas, siempre dejábamos alguno chiquitico, para que echara simiente pá otro año.

Una actividad asociada, a caballo entre el taller y el furtivismo, era la de los txirrikeros. Éstos eran pequeños artesanos de la madera que, en sus talleres, instalados en las cuadras o los bajos de la vivienda, sacaban adelante a sus familias no sin esfuerzo. Tornos, botanas, gubias y hachuelas eran algunas de las sencillas herramientas con las que trabajaban la madera, en especial la de boj; para conseguir zoquetas, mangos de herramientas, cucharas, tenedores, piezas torneadas para sillas, balcones y pasamanos, etc...Su vida era la madera, y su obtención, cargando una caballería o un simple burro,  arreando los cortes de boj, les exigía pasar muchas horas en el bosque o que otras personas actuasen como proveedores de madera y ahí también entraban en juego nuestros furtivos. La importancia de estos artesanos de la madera, fundamentalmente en Santa Cruz de Campezo, fue notable. Gerardo López de Gereñu cita en su libro sobre la montaña alavesa esta copla de comienzos de siglo:

En Marañón hacen ollas,
en Genevilla, chiquillos,
en Santa Cruz de Campezo,
cucharas y molinillos.

Si tenemos en cuenta, que en aquellos años la caza y la pesca eran muy abundantes, no es de extrañar que muchas personas carentes de otros recursos, girasen su vista hacia el bosque y lo vieran como algo generoso que les esperaba con sus tesoros escondidos en su interior. Si citáramos las actividades que realizaban los llamados furtivos en el bosque o en el río, obtendríamos una larga lista: Caza de perdices, codornices, paloma torcaz, becadas, malvices (o simples pajarillos, utilizando cepos o una simple carabina), jabalí, conejo, liebre y mitxarros o lirones, ; animales que se cazaban con objeto de vender de su piel o porque eran remunerados como alimañas, así tasugo o tejón (con sus pelos se elaboraban las brochas de afeitar y cepillos. Su carne, en ocasiones, era guisada por los mozos de los pueblos, para su posterior merienda), raposo o zorro, lobos (en la década de los sesenta ya no están documentados en esta zona), gineta, garduña, tiguere o gato cerval, paniquesilla o comadreja, nutrias y turones o hurones; pesca, (que ejercía fundamentalmente en el río Ega, principalmente en la zona del desfiladero de Inta, lugar favorito del cinematográfico furtivo del vecino pueblo de Zúñiga, Tasio) de truchas, barbos, anguilas, loinas, chipas y cangrejos; obtención de carbón en carboneras, apilando  bien la leña y cubriéndola con céspedes. Cuando el tiro estaba bien comprobado se le daba fuego. Cuando no había arbolado grande se hacía carbón con ramas pequeñas de limpias, a este carbón tan pequeño se le llamaba cisco y se empleaba fundamentalmente para braseros; obtención de boj. Este árbol de pequeño tamaño que normalmente no pasa de ser un arbusto grande, posee una madera muy dura y apreciada. Se cortaba para los talleres de los chirriqueros. De él se obtenía la madera para los txistus que se hacían en talleres de Vizcaya y Guipúzcoa; también, por supuesto, los artesanos de Campezo obtenían de él las zoquetas para segar la mies, mangos, cucharas, tenedores, etc; recolección de hongos y setas. La más apreciada era el boletus edulis (hongo negro) por la que se pagaban elevadas cantidades sobre todo para proveedores de Vizcaya o Guipúzcoa. El perrechico de primavera estaba también cotizado en vísperas de San Prudencio. Pardillas (citoclybe nebularis), plateras (citoclybe geotropa), pie azul (lepista nuda), etc. eran también solicitadas; Recolección de arañones. Su recolección comienza a ser rentable, cuando se generaliza el pacharán como bebida habitual en los establecimientos hosteleros. Mediados los años setenta. Con anterioridad su consumo se ceñía al ámbito doméstico y con un carácter casi medicinal; recolección de bellotas. Durante muchos años las bellotas, preferentemente de encina, se recolectaban por sacos. Luego se vendían a granjas de engorde de porcino; recolección de trufas. Este carísimo hongo subterráneo se buscaba por medio de un perro de fino olfato (eran preferidos los perros pastores o los que eran mezcla de ellos) entre los robles, encinas, y ginebros (enebro). En otros lugares, como el valle de Arana y las Amescuas navarras esta labor corría a cargo de cerdos entrenados al efecto. La recolección se hacía en el pueblo, pero la venta se efectuaba a compradores casi siempre de la provincia de Huesca o catalanes, que a su vez se encargaban de venderlas en Francia; confección de liga. El proceso de elaboración de la liga era muy laborioso. En primavera o verano (cuando el árbol está sudando), se arranca la corteza de acebo (también a veces el muérdago se utilizaba en su elaboración). Después era necesario sumergirla cuarenta días en agua estancada que no esté muy fría. Pasados estos días se rayaba la corteza y la sustancia resultante se amasaba durante varios minutos todos los días. Esta operación se realizaba en un chorro de agua corriente con objeto de ir limpiando las impurezas. Debía hacerse siempre cuando soplaba viento norte, de lo contrario la masa de liga se corrompía. De esta forma, en una semana, la liga estaba preparada para su venta; corte de espliego. Esta planta aromática se da solamente en las zonas de solana; por lo que nuestros furtivos debían de pasar al otro lado de la sierra de Codés. En este lado navarro, orientado al sur, se daba en abundancia el espliego, que cortado y atado en haces, se enviaba a Barcelona, a determinadas fábricas de colonias. Tomillo, manzanilla y la flor del espino albar, eran recogidas también para herboristería, en concreto para curar los catarros.

Muchas de las presas obtenidas de esas actividades finalizaban en la cocina. Precisamente ese es el objetivo que desea recuperar Edorta Lamo.  ARREA! Quiere ser un nuevo concepto gastronómico, a desarrollar en pleno corazón de la Montaña Alavesa y que supone la vuelta a las raíces de nuestros abuelos, sus raíces más crudas, duras y salvajes. Raíces que tomará como referencia para practicar una gastronomía de estilo propio fuertemente local y autóctona que invocará personalidad, cultura y costumbres locales. Así, en ARREA! se sumarán varios espacios (taberna, cuadra y comedor) donde se ofrecerán diferentes propuestas gastronómicas en cuanto a formatos (pikoteos, raciones, menú diario, carta y menú gastronómico ARREA!). Por lo que abarcará diferentes necesidades gastronómicas tanto para el montañero, el cazador o el transeúnte de la zona como para el gourmet, el curioso o el turista de la Montaña. Dice el propio Edorta Lamo que en su local el furtivismo, la artesanía, el culto a la tierra, el hambre, la montaña, la muga… serán componentes básicos a la hora de practicar y divulgar una gastronomía propia.

Goseak jota
mendirako bidean,
orduak eta orduak
bertan zain...
pagadian.
Pobreziak bultzatuta
ibaiko zidorrean,
egunak eta egunak
izkutaturik...
ega uhertzetan.
Eskopeta, kainabera,
perretxikoak sartzeko saskia
aizkora edota eskuak,
dena baliogarria...
gosea kendu beharrean
Kodes mendizerra
lekuko haiz ixilean.

“La Sierra de Codés ha sido su testigo durante años. Escondidos en el hayedo, entre el boj, a la orilla del río, empujados por el hambre...ahí han estado durante siglos. Junto a ellos una escopeta, una caña, una cesta...”   (BertSo de Jesús Prieto Mendaza)

Texto: JESUS PRIETO MENDAZA
Fotografías: Arrea Jatetxea, Julián Foronda y Gastroeconomy.


(1) Pilanko. Así se denominaba en Campezo al pilón de agua que servía para abrevar el ganado, para regar huertas o para lavar la colada en las casas.
(2) La masa de liga, muy pegajosa, se utilizaba convenientemente colocada en baretas (es decir tallos de juncos) sobre dos piedras en acequias o riachuelos, para cazar pajarillos.
(3) Joseba Zulaika. 1992: p. 12.
(4) Así se llama en la zona, sin duda por la influencia navarra, a los fruto del ciruelo o espino silvestre comúnmente conocidos como aranes.
(5) Maurice Godelier. 1974.

miércoles, 26 de diciembre de 2018

GABONETAKO IPUIN BAT "MOSANGUE" UN CUENTO DE NAVIDAD

                                                                      Argazkia: Ramón Jiménez Fraileren Bloga

  
Urrezko Zeledonen erakundeko bazkidea den Ramontxu Jiménez Frailek idatzitako ipuin ederra. Ramontxu, gure "Ramón Jiménez Zape" famatuaren semea, Europear Batasunean aritu da orain dela gutxi arte goi mailako funtzionario bezala. Polifazetikoa, kazetaria, idazlea, ibiltari nekaezina eta Gasteizko Manuel Iradier bezala Afrikarekin maitemindua, Ramonek gabonetako ipuin berezi bat eskeintzen digu. Ipuina, "Mosangue" hain zuzen, bere Blogean aurki dezakezue helbide honen bitartez:

Nuestro socio Ramón Jiménez Fraile, hijo del conocido, y recientemente fallecido, "Ramón Jiménez Zape", nos ofrece este hermoso cuento de navidad. Ramontxu, ha ejercido como alto funcionario de la Unión Europea hasta hace poco, polífacético, periodista, escritor, viajero incansable y, como el explorador vitoriano Manuel Iradier, un enamorado de África, nos ofrece este especial y sugerente cuento: "Mosangue el libertador". Si deseáis leerlo, podréis hacerlo en su interesante Blog, en esta dirección:
                                                                Fotografía: Blog de Ramón Jiménez Fraile

sábado, 22 de diciembre de 2018

DRINGILINDRON


Gabon jaiak ditugu gainean eta Arabako kantutegian badira kanta herrikoiak egun hauetan gure bazter eta inguruak alaitu dituztenak.  Gerardo Lopez de Gereñu, Joaquin Jimenez eta beste zenbait etnografok horren berri zehatza eman digute, eta euren lanarekin ahanzturatik kopla eta melodia asko salbatu zituzten. Kanta gehienak gazteleraz badira ere, baditugu euskarazkoak ere, gehien bat Aramaiokoak, eta horien erreferentzia dokumentatua zenbait euskal kantutegitan ditugu, besteak beste Resurrección Maria de Azkuerenean. 
Aramaioko eliza

Gaur horietako bat gogoratu nahi dut. Gorka Knörr adiskideak aspaldi eman zigun ezagutzera bere disko batean. Azkueren beraren kantutegitik aldatzera noa, eta pentagramaz gain Gorkak abestu zuen moduan entzun dezakegu amaieran.

Las fiestas de Navidad se acercan y quiero recordar que el cancionero alavés recoge cantidad de coplas y melodías alusivas a esta conmemoración. Han sido varios los etnógrafos alaveses que se esforzaron por preservar del olvido canciones tradicionales navideñas – ahí están, por ejemplo, Gerardo López de Guereñu y Joaquín Jiménez- y hasta nosotros han llegado, si no en todo su esplendor, por lo menos con el sello de la adecuada catalogación. Lo que hace que periódicamente las podamos recuperar e interpretar. 

Cierto es que la mayoría de las canciones están en castellano, algo lógico si nos atenemos a la realidad social del territorio alavés. Pero no es menos verdad que se han cantado y se cantan también en euskera, como lo demuestra la que hoy traigo a este rincón. Se trata de una canción recogida por Resurrección María de Azkue en Aramaio, lugar al que asiduamente acudía en busca de viejas coplas y sus melodías, animado por las orientaciones que le daba su amigo del alma, el gran músico aramaixoarra Bizente Goikoetxea.

Azkue, lingüista quisquilloso y un poco particular, no le hacía ascos a trastocar letras que no le parecían oportunas. Dringilindron, la canción a la que hoy  me refiero, es una muestra de ello, como lo atestigua la reproducción de la página del propio Cancionero. Esta canción la oyó el folklorista lekeitiarra en Aramaio a Gabriela Altube. Y tal como aparece abajo, la divulgó en su Cancionero. Como ya recordarán los lectores, la canción fue incluida por Gorka Knörr en “Araba kantari”, uno de sus más logrados discos.

Testua eta argazkia: Josemari Velez de Mendizabal
 Para oir la canción, interpretada por Gorka Knörr, acceder a:

                                

GABON JAI ZORIONTSUAK / FELICES FIESTAS DE NAVIDAD