domingo, 10 de febrero de 2019

ASAMBLEA GENERAL / BATZAR NAGUSIA

Urrezko Zeledonek euren Batzar Nagusia izango dute otsailaren 23an, larunbata, eguerdiko ordu batetan. Hitzordua Gasteizko Circulo Vitorianoren areto nagusian izango da eta bazkideek izango duten gai zerrenda honako hauxe da:


1.- 2018ko ekintza txostena

2.- 2018ko emaitza ekonomikoa
3.- 2019ko aurrekontua eta ekintzak
4.- Bazkide berrien proposamen eta izendapena
5.- Galde-erantzunak
 

Celedones de Oro celebrarán su Asamblea General el próximo 23 de febrero, sábado, a las 13 horas. El lugar de reunión será el Salón de Actos del Círculo Vitoriano, y el orden del día será el siguiente:

1.- Informe actividades 2018
2.- Resultado económico 2018
3.- Presupuesto y actividades 2019
4.- Propuesta y nombramiento nuevos socios
5.- Ruegos y preguntas


==============..============

Batzarraren ostean ohiko bazkaria izango da, izena aldez aurretik eman duten bazkideen artean.
Tras la Asamblea tendrá lugar la comida tradicional entre los socios que previamente se hayan apuntado.

jueves, 7 de febrero de 2019

VISITA AL VALLE DE ARAMAYONA - BISITA ARAMAIOKO IBARRERA. 1934


Gerardo Lopez de Guereñu Galarraga (Gasteiz 1904- Gasteiz 1992) etnografo arabarrak egundoko lana egin zuen herrialdeko ohitura zahar, historia eta  arte sakroko sustraien bila. Zorte handikoa izan nintzen, Gerardorekin harreman polita izan bainuen,  1996an bere biografia argitaratzeko bidea ireki zidana (1) Eta orduan nioen moduan, Gerardok Arabatik gutxien landu zuen lurraldea Aramaiokoa izan zen, arrazoi sinple batengatik: ez zuen euskara menderatzen eta ez zen gai behar bezalako ikerketa serioa egiteko. 
Gerardo Lopez de Guereñu Galarraga

Hala ere, eta gaur dakardan idazkia lekuko, Aramaioko bazterretaz maitemindua zegoen eta – mendigoizale trebea zenez gero, aukera zuen guztietan haietatik txangoren bat egitera abiatzen zen, oinez, bizikletaz edo kotxez – oraingoan ikusiko dugun bezala. Bartzelonako “Algo” aldizkariaren 251. zenbakian publikatu zuen Gerardok 1934ko ekainean, “Visita al Valle de Aramayona” tituluarekin: 

Gerardo López de Guereñu (1904-1992. Vitoria-Gasteiz) está considerado como el patriarca de la etnografía alavesa. A lo largo de su vida realizó una labor importantísima en busca de elementos históricos, usos y costumbres tradicionales, arte sacro, etc. Revisó una y otra vez archivos de entidades administrativas locales alavesas y eclesiásticos. Fotografió todo aquello que creyó oportuno fijarlo para su conocimiento en el momento y en tiempos venideros. Y nos dejó un legado impresionante de libros y publicaciones, auténticos referentes de la realidad histórica del territorio. 

Tuve la gran suerte de conocer y tratar a Gerardo; y ello propició que se me pidiera por parte de Eusko Ikaskuntza que escribiera su biografía (1), cosa que hice en 1996. Por eso puedo decir que en su vasta labor de investigación al etnógrafo gasteiztarra le faltó un área geográfica para él entrañable, pero a la vez inescrutable, por desconocer el idioma local: Aramaio. Aprovechaba cualquier oportunidad que se le brindara para hollar las cumbres de los montes aramaiotarras, pero – fundamentalmente en cuanto al estudio etnográfico- prefirió quedarse al margen, siendo consciente de sus limitaciones. Ello le honra.

Lo dicho anteriormente no quita para que López de Guereñu Galarraga no escribiera acerca del citado valle alavés, como lo demuestra el reportaje que publicó en junio de 1934 en el número 251 de la revista catalana “Algo”, bajo el título “Visita al Valle de Aramayona”, si bien aprovecha el viaje hasta aquella población para describir también otras localidades del camino recorrido. Transcribo el escrito en su totalidad, con las fotografías sacadas por él mismo.

“Al norte de Vitoria, y en la unión de las tres provincias vascas de Álava, Guipúzcoa y Vizcaya, se encuentra el valle de Aramayona, precioso lugar limitado por las peñas de Aranguio y Etxagüen, al poniente; la renombrada peña de Amboto, escenario de gran número de leyendas, por el norte; y el resto por montes algo más bajos donde se asientan algunos de los pueblecillos que componen este antiguo condado, y que reciben el nombre peculiar de anteiglesias.

Lo corto del camino – setenta quilómetros en total- y los distintos y bellos parajes que atraviesa la carretera hacen esta excursión sumamente agradable. Después de comer y aunque la temperatura calurosa y las nubes que comienzas a aparecer presagian tormenta, salimos por la carretera de San Sebastián, animada a estas horas por multitud de vitorianos que, con sus cestos de merienda, se dirigen a los alrededores de la capital a disfrutar de la frescura que resulta deliciosa por contraste con el ambiente sofocante de la ciudad. 
Duranako zubia

Dejamos atrás Betoño, con su campo de Barrachi, donde Napoleón, a su entrada en España, condecoró a sus soldados por las campañas de Alemania, y donde su hermano José, ironías del destino, tuvo que abandonar sus papeles al verse perseguido después de la batalla de Vitoria; y en seguida llegamos a Durana, con su histórico puente sobre el  Zadorra, donde el conde de Salvatierra, con los comuneros alaveses, fue derrotado en 1521, cayendo prisionero su mejor capitán Baraona, el cual fue decapitado en Vitoria. El Zadorra acompaña a la carretera en gran parte de su recorrido, haciéndolo sumamente pintoresco, y juntos atraviesan Mendíbil; después Arroyabe, con su esbelta iglesia enclavada en una altura que domina el pueblo y campos vecinos, y , por fin, a los pies de Ullibarri-Gamboa, la carretera atraviesa  el rio que queda a la derecha en el extenso valle de Gamboa.

Los campos, que principalmente estaban sembrados de cereales, a partir de este pueblo cambian completamente de aspecto, así como las viviendas, pues ya empiezan a aparecer los diseminados caseríos típicos de esta región vasca. A poco de pasar por la estación de Landa, en el ferrocarril Vasco-Navarro, penetramos en la provincia de Guipúzcoa, que en el alto de Arlabán tiene establecido el puesto de miqueletes. La carretera empieza a bajar, se encuentran numerosas revueltas, y el paisaje asombra por su grandeza. A la derecha van quedando numerosos caseríos escondidos entre poblados montes de castaños y robles, mientras que a la izquierda , en una profunda depresión, se halla Salinas de Léniz, que conserva una artística puerta de entrada a la villa y una hermosa fuente. Como su nombre ya indica, en este valle existen varios e importantes manantiales salinos, de donde, por procedimientos modernos, elaboran sal fina para la mesa que, con distintas marcas, es muy apreciada en el mercado. 
Leintz Gatzaga eta lehen planoan Dorleta

Unos quilómetros más y llegamos a Escoriaza, pasamos por los baños de Aretxabaleta y por el pueblo del mismo nombre, para presentarnos en seguida en la industriosa Mondragón, donde sin entrar en ella, dejamos la carretera de San Sebastián y tomamos un ramal a la izquierda, que nos lleva en poco tiempo, atravesando el pueblo guipuzcoano de Garagarza, al antiguo balneario de Santa Águeda, donde fue asesinado el ilustre político Cánovas del Castillo, y que hoy en día se encuentra transformado en manicomio, desgraciadamente muy concurrido. 

La principal producción de esta zona, así como la del valle de Aramayona, es la del maíz. Se recogen también manzanas y castañas en abundancia; hay plantaciones de mimbre para fabricar muebles, y en sus montes gran cantidad de ganados, teniendo fama su raza vacuna que ha merecido entusiastas elogios de todos cuantos la conocen. También se encuentran numerosos pinares que, para repoblar los montes, van plantando las diputaciones vascongadas. 
Arrasate

La carretera corre ahora por un barranco sumamente estrecho, encajonado entre altos y poblados montes, dejando el sitio justo para el río Aramayona, que naciendo en este valle, va a desembocar al Deva que pasa por Mondragón. Numerosos molinos, que aprovechan el desnivel existente para producir energía eléctrica, se suceden en este recorrido hasta que el paisaje se ensancha al aparecer Ibarra, que es la capital del valle y el poblado más importante de él. El pueblo está formado por una calle principal que conduce a la plaza, donde se encuentra la Casa Consistorial, con bonitos arcos y grandes balcones, y donde según la historia, estuvo preso el Cura Santa Cruz, cabecilla carlista que, aprovechando una distracción de los centinelas, se descolgó por un balcón a la calle y estuvo varias horas sumergido en el vecino rio para poder burlar la persecución de los liberales. Hoy se encuentra esta plaza sumamente animada, pues aprovechando la festividad, numerosos vecinos de las anteiglesias y caseríos cercanos han bajado a Ibarra. Por todas partes de oye hablar el éuzkera, pues en esta región alavesa se conserva en toda su pureza la antigua lengua vasca.
Aramaioko Udaletxea

A poco de atravesar Ibarra, a nuestra izquierda, en un alto, aparecen Barajuen, tristemente célebre en este valle, durante los tiempos del feudalismo, porque en sus inmediaciones se alzó la torre-castillo de los Múxicas que, aprovechándose de la anarquía reinante en aquellos tiempos, cometieron todo tipo de tropelías, hasta el extremos de exigir a los habitantes del valle la entrega de las mujeres más bella que el capricho del conde señalara. En tiempo de los Reyes Católicos, Aramayona, que siempre había protestado de estos atropellos, consiguió el envío de un juez que acabó con tales abusos. 
Aramaioko ibarra eta Anboto

      La carretera serpentea ahora entre maizales y castaños, existiendo también numerosos prados para pastos. A la derecha queda Uribarri, con su esbelta torre y numerosos caseríos que animan el paisaje. Ya cerca de Cruceta se divisa a nuestros pies todo el valle dominado por la ingente mole del Amboto, que empieza a coronarse de nubes traídas por la tormenta que ya se anuncia amenazadora. Echamos una última ojeada a la riente y florida hermandad de Aramayona, con pena de no poder disfrutar más tiempo de su incomparable belleza, y volvemos al coche, pues ya empiezan a caer las primeras gotas de lluvia. A poco y antes de llegar a Villarreal, la antigua Legutiano, el chaparrón se generaliza y atravesamos esta pintoresca villa en medio de una tromba de agua que no cesa en todo el camino hasta nuestra entrada en Vitoria. 

   
 



   (1)    “Gerardo Lopez de Guereñu Galarraga” (Josemari Velez de Mendizabal. 1996. Manuel Lekuona Saria. Eusko Ikaskuntza)

     


   Testua: Josemari Velez de Mendizabal
   Argazkiak: Gerardo Lopez de Guereñu Galarraga

martes, 22 de enero de 2019

AUGUSTIN-ZULUETA Y BENDAÑA: DE PALACIOS A MUSEOS / JAUREGI-MUSEOAK

Augustin-Zulueta eta Bendaña jauregi ohiak izan zituen mintzagai atzoko bere hitzaldian Edurne Martin Ibarraranek. Jauregiak museo bihurtuta, Gasteizko ondare izatetik arabar guztienera igaro diren errealitate arkitektonikoa hartu zuen bere mintzaldiaren ardatz. Horixe zen gaia eta ikusmira sortu zuen, Vital Fundazioaren Aretora jende asko hurbildu baitzen, arratsaldeko 7´30etan bereari ekin zion  Martin Ibarrarani entzuteko. Bi jauregiek zerbitzu kultural eta soziala eskaintzen diote publikoari, eta - hizlariaren hitzen arabera- begirune osoz birmoldatu dira zeregin berrietara, museo moderno batek behar dituen baldintzei erantzun egokia emanez.


Los palacios de Augustin-Zuleta y de Bendaña tuvo como eje de su disertación ayer tarde la experta en el tema Edurne Martin Ibarraran. Dos palacios gasteiztarras reconvertidos en sendos museos a disposición de todos los alaveses. El Aula de la Fundación Vital presentaba un magnífico aspecto a la hora en que Martin Ibarraran, técnica del Museo Fournier de Naipes, comenzó su charla.

Como expuso la conferenciante, los palacios de Augustin-Zulueta y de Bendaña son sede en la actualidad del Museo de Bellas Artes de Álava y del Museo Fournier de Naipes, respectivamente. En su documentada charla realizó un repaso por la historia de estos edificios, sus promotores, construcción y diferentes usos. A partir de una función doméstica, familiar, hasta sus actuales cometidos de conservar y dar difusión a los fondos de ambos museos. 


Hizo mención de algunos de sus habitantes y de las actividades que se han desarrollado en ellos, incluso en momentos de abandono. Como cualquiera que se acerque a  ellos puede comprobar, ambos edificios, de diferente antigüedad, uno del siglo XVI y otro del siglo XX, han mantenido su estructura y decoración de manera bastante fiel a como fueron concebidos originalmente. Las modificaciones realizadas para adaptarlos a los nuevos usos de museo también han respetado la integridad de estos palacios, y permiten visitalos disfrutando doblemente de las colecciones expuestas y de los propios edificios.  

La de Martin Ibarraran ha sido la primera charla del IX Ciclo organizado por Celedones de Oro. 

Argazkiak: Urrezko Zeledonak, Tomás Cid

domingo, 20 de enero de 2019

ERROGATIBAK. NEZKAZAL MUNDUA JAUNGOIKO BABESAREN BILA - ROGATIVAS. EL MUNDO AGRÍCOLA Y LA BÚSQUEDA DE PROTECCIÓN DIVINA


ROGATIVAS. EL MUNDO AGRÍCOLA Y LA BÚSQUEDA DE PROTECCIÓN DIVINA.


Aspalditik, udaberria etorri bezain pronto, abeltzainak eta nekazariak zeruari begira aritzen ziren, nekazal munduan ekaitzak, haizeak, lehorteak, trumoiak eta kaskabarrak arerio krudelak ziren eta. Uzta ona izateko asmoz jaungoikoari babesa eskatzen omen zioten gure baserritarrek. Zeruaren beldur zeuden eta zeruaren babesa bila errogatibak egiten zituzten. Errogatiba izenekoaz ari gara. Errogatibak erlijiotasunarekin zerikusia zuten erritualak ziren, eta egia esan, testigantzek baieztatzen duten bezala, oso anitzak eta ugariak izan genituen Arabako lurraldeetan zehar. 

Gaur egun, Meteosat izeneko satelitea martxa jarri zutenetik, errituala hauexek poliki joan dira desagertzen. Hala eta guztiz ere, zenbait lekutan, Haranako bailarako Done Bikendi herrian adibidez, errogatibak mantentzen dira.

Vivimos tiempos de incertidumbre en lo concerniente al clima. Todos somos conscientes, de una u otra forma, de los cambios que la meteorología está experimentando en las últimas décadas. Inviernos suaves, en los que a la nieve y el hielo son cada vez menores, veranos fríos que se alternan con periodos de sequías, los daños en la piel producidos por el sol que provocan casos de melanomas o tumores malignos. Los científicos nos hablan del calentamiento global de nuestro planeta, del agujero en la capa de ozono, de la contaminación generada por las sociedades industrializadas y de lo que se viene a denominar, de forma genérica, el cambio climático. 

No sabemos a ciencia cierta por qué será, pero nuestros mayores lo resumen de forma certera cuando nos comentan: …el tiempo está mucho loco. Ya no nieva ni la tercera parte que antes, en verano muchas fuentes se secan y…algunos árboles florecen en febrero. ¿Dónde se ha visto esto? 

Sin duda los avatares de la climatología los sufrimos, en mayor o menor medida, todos; pero indudablemente sectores como el turístico, el pesquero y el agrícola-ganadero dependen directamente de lo que la meteorología marque.
Si llueve demasiado no se puede sembrar, si llueve poco las plantas pueden agostarse, si el viento norte sopla frío es imposible cosechar y en periodo de sequía se corre el peligro de vaciar las balsas de riego.

Los hombres del campo siempre están pendientes de los partes meteorológicos y las informaciones de los satélites o de los correspondientes departamentos de las administraciones públicas, que aportan una información certera sobre la aparición de frentes fríos o de tormentas veraniegas.

Pero… ¿qué ocurría hace treinta años cuando el satélite Meteosat no formaba parte de nuestras vidas? En aquella época lo más aproximado a una predicción meteorológica se reducía a la aparición de Mariano Medina, el popular hombre del tiempo, con unos rudimentarios mapas de líneas isobaras en los que aprendimos que un anticiclón se representaba por una A y que la B, también llamada depresión, significaba que posiblemente al día siguiente no iríamos a la piscina. La ciencia de predicción meteorológica era aquellos años pionera y las predicciones se caracterizaban más por sus errores que por sus aciertos. Por eso no era de extrañar que, en el mundo rural alavés, al igual que en otras regiones, se recurriera todavía a rituales heredados de los antepasados en los que se pedía la intercesión divina para librar a nuestros campos de penalidades y asegurar buenas cosechas. Me estoy refiriendo (las personas de cierta edad ya lo habrán adivinado) a las famosas rogativas.

En numerosos lugares de la Montaña Alavesa, como en el Valle de Arana, las rogativas completaban otros rituales de petición de bonanza y buenas cosechas como pueden ser el alzado del mayo en San Vicente de Arana o la colocación de cruces en fincas, casas y caminos. La rogativa siempre estaba unida al ritual católico, por lo que el sacerdote se erigía en elemento fundamental de la misma y en nexo de unión entre la tierra, representada por los labradores, y el Dios, representado por el cielo al que se pedía protección. Después de un estudio de distintos rituales de petición de protección para las cosechas, podríamos concluir que en el ámbito del País Vasco las tradiciones no eran significativamente distintas a las de otras zonas de España o del ámbito europeo.
Fundamentalmente, una rogativa presenta determinadas partes comunes en todas las sociedades de nuestro entorno:

  • Un objetivo de protección contra granizos y petición de buena cosecha.
  • Se realizan en primavera o comienzo de verano, cuando (y esto es común en todos los grupos humanos del mundo) la naturaleza despierta a la vida después del letargo invernal y los sembrados ofrecen su aspecto prometedor.
  • Participación imprescindible del sacerdote y de la liturgia religiosa católica, con objeto de asegurarse la protección divina.
  • Procesión desde una iglesia o ermita hasta un lugar enclavado en el campo.
  • Participación en la misma de los habitantes del pueblo.
  • Repetición de una oración o una serie de frases (herencia de conjuros anteriormente paganos) con objeto de anular los posibles peligros o males que pueden acechar.
  • Realización, de forma extraordinaria, en otros periodos del año, en caso de  excesos en la climatología o catástrofes naturales (fuertes tormentas, sequías prolongadas, inundaciones...). 
Así en San Vicente de Arana se mantienen hoy en día varias rogativas: En San Cristóbal los vecinos acuden a la ermita del mismo nombre situada en el cercano pueblo de Oteo. Después del ritual, se celebra un almuerzo de hermanamiento entre los dos pueblos. Por San Gervás se acude al vecino pueblo de Sabando. Allí también, después de pedir protección para las cosechas, se finaliza con un refrigerio de confraternización. Durante años se bendecían los campos con el agua cogida en San Gregorio (Sorlada). Se decía que así quedaban protegidos los sembrados contra los ratones, aunque algún vecino solía repetir que…¡Cuánto mejor sería soltar cuatrocientos gatos! 

El día de San Isidro, se acude al pueblo de Bujanda buscando la protección del cuerpo incorrupto de San Fausto. Por San Marcos y San Jorge, en abril, también se realizaban rogativas y hoy todavía se recrea esta costumbre en la ermita de la Virgen de Uralde. Por supuesto, como no podía ser menos en el pueblo de San Vicente, en la popular ermita de Santa Teodosia se vuelve a realizar el ritual y de nuevo se pide protección al cielo. En otros pueblos del Valle, estas peticiones de bonanza para los cultivos asociadas a la religiosidad han ido perdiéndose con el paso del tiempo. En Alda se han dilatado en el tiempo la visita a San Gregorio, en la cercana Navarra, así como la procesión hasta santa Teodosia desde el pueblo el 19 de junio, día de San Gervás; pero el resultado final ha sido la progresiva desaparición de las rogativas.

Después de haber hablado con varias personas de Ullibarri Arana, estas me confirmaban la existencia de numerosas rogativas hasta la década de los años setenta. Así el día de la Asunción se hacía una importante procesión, a la que acudía todo el pueblo, hasta la ermita de Andra Maria. Allí se efectuaban las rogativas y finalizaba el ritual con el lanzamiento de cohetes. También por san Marcos la pirotecnia tenía su espacio, y este día las rogativas unían al olor de la pólvora el repique de las campanas del pueblo. El día de san Gregorio, al igual que hemos visto en otros pueblos, se bendecía con el agua el campo para conjurar así a los ratones. Algo similar ha ocurrido también en Contrasta. Si bien se efectuaban las rogativas durante varios días pidiendo al cielo su intervención para asegurar una buena cosecha, alejar el pedrisco y evitar enfermedades en el ganado; en la actualidad este ritual unido a la vida, a la fertilidad y al tiempo marcado por la naturaleza en los campos, ha desaparecido bajo los impulsos de las nuevas tecnologías. Se realizaban en este pueblo varias rogativas anuales, entre las que debemos destacar la procesión del Corpus. En la misma se efectuaban rogativas, realizadas por el sacerdote, que bendecía los campos con el agua recogida en san Gregorio de Sorlada. Por la Ascensión, tenían lugar las rogativas durante tres días, en los que se sacaba a san Isidro para visitar todas las fincas. …durante tres días había rogativas. Ya tenía trabajo el cura, ya…se sacaba a san Isidro en procesión y se visitaban todas las piezas. ¡Eh! Por todas las piezas se pasaba pidiendo…


Eran otros tiempos. No podemos vivir de la nostalgia y, además de la urbanización del mundo rural, los adelantos en la predicción del tiempo, los seguros, las indemnizaciones, la industrialización del trabajo en el campo y una larga lista de factores han intervenido en los cambios experimentados por la religiosidad y por la producción agrícola-ganadera en nuestros pueblos. Pero todo esto no debe suponer, de ninguna manera, que caigan en el olvido etnográfico unas tradiciones que han formado parte del acervo cultural del mundo rural alavés. Recordarlo en estas páginas, queridos amigos y amigas, cuando menos, ya es algo que merece la pena. 

Jesús Prieto Mendaza

Fotografías del archivo de Joaquín Aniz (cedidas por Próspero Aniz)