martes, 4 de febrero de 2020

BEETHOVEN Y VITORIA. Historia de una composición

Beethoven eta Gasteiz elkar lotuta daude musika obra baten bitartez, hain zuzen ere musikariak Wellington jeneralaren bidez Gasteizko Batailari eskaini nahi izan ziona.  Gaurko ekarpen honetan Patxi Viana Urrezko Zeledonen bazkideak ibilalditxo bat egitera garamatza, Beethovenen asmoa zein izan zen azalduz eta, nolabait, oihu bat eginez obra musikala gasteiztarron aldarrikapena izan dadin. Oso artikulu mamitsua da eta biziki eskertzen diogu egileari, gure blogera ere ekartzea.


Los cañonazos que el 21 de junio de 1813 escuchara aterrado el niño Pedro Egaña en el sótano de su casa de la Herrería 57, se tornaron en explosiones de triunfo en toda Europa protagonizadas por las notas musicales del mayor compositor de la época, Ludwig von Beethoven. Que alguien parase los pies del ambicioso Napoleón era el acontecimiento con el que todos soñaban y ese momento tuvo lugar en las inmediaciones de Vitoria. La noticia llegó a Viena el 27 de julio de 1813 y desbordó el entusiasmo popular de Europa. Beethoven recogió ese entusiasmo y lo plasmó en una explosiva sinfonía de la que hoy día se exhibe en su casa natal de Bonn la siguiente expresión “Con la obraTriunfo de Wellington o la Batalla de Vitoria’, Opus 91, Beethoven alcanza la cúspide de su fama”.

El aniversario
Beethoven nació el 16 de diciembre de 1770 y este hecho ha propiciado  que en Alemania y en todo el mundo hayan comenzado a organizarse acontecimientos, principalmente musicales, para honrar la figura del genial compositor en su 250 aniversario. Y Vitoria no se puede quedar atrás en esta celebración entusiasta porque guarda en sus entrañas la potente artillería musical  de la que le hizo partícipe el genio alemán con su singular Sinfonía. Sus notas musicales copiaron el sonido que los cañones gestaron, por lo que Europa entera agradeció esa trasposición de sonidos. Tal fue su agradecimiento que hoy día, Vitoria podría escribirse con la “B” de Beethoven dada la difusión que alcanzó su composición. Nuestra ciudad estuvo de moda durante un largo período de tiempo.

Primeras Partituras
Revisando las partituras del compositor hemos recuperado la obra manuscrita de su original Sinfonía y reparado en su singular título “Wellington sieg bey Vittoria” (El triunfo de Wellington en Vitoria). Es curioso que no aparezca la palabra “batalla”. Como si quisiera dejar más protagonismo para la ciudad. No nos cabe duda que destacar “Vittoria” fuese su primer impulso, dada la trascendencia de lo ocurrido en estas tierras. Incluso en otro documento, cuando todavía no tenía claro qué es lo que iba a escribir encabezó la página solamente con las tres mágicas palabras que estimularon su creatividad: “Wellington” “Victory” ”Vittoria”. Fue un impulso de agradecimiento a Wellington, por supuesto, pero también al lugar del triunfo y, en definitiva, a sus gentes. Los acontecimientos posteriores fueron los que dieron un título más sugerente poniendo al mismo nivel de importancia al artífice de la victoria y a la acción desarrollada. La historia guardará de forma permanente el siguiente título: “La Victoria de Wellington ó La Batalla de Vitoria”. El destinatario de esta composición musical fue el Príncipe Regente de Inglaterra, futuro Jorge IV, de quien esperaba recibir honorarios y cumplidos. Pero el príncipe ni siquiera le dio las gracias.

La Sinfonía, como así suele reconocerse, tiene un origen curioso y, por lo tanto, poco conocido. El instrumentista Johann Mälzel había inventado en 1804 una caja de música llamada “Panharmónica” que mediante un teclado automatizaba los sonidos de 42 instrumentos musicales similares a los de una orquesta (flauta, clarinete, trompeta, violín, violonchelo, percusión…) y quería promocionar su instrumento aprovechando el importante acontecimiento bélico y la fama del maestro alemán. Beethoven escribió para este instrumento una “sinfonía descriptiva” pero dada la acogida que tuvo la transcribió después para orquesta añadiendo ecos del “Rule Britannia” y del “Malboroug” del ejército napoleónico.  

Congreso de Viena
En esos  momentos se estaba organizando en Viena una gran fiesta en beneficio de los soldados austriacos y bávaros heridos en la poco conocida batalla de Hanau (31 de octubre de 1813). El concierto tuvo lugar en la gran sala de la Redoute de la Universidad de Viena el 8 de diciembre de 1813 en el que todos los artistas quisieron tomar parte. Entre los músicos ilustres se encontraban  Salieri, Hummel, Spohr, Dragonetti, Schuppanzig y Meyerbeer.  Beethoven, que dirigía la orquesta, estrenó dos de sus obras, la “Sinfonía nº7, op. 92” y “El triunfo de Wellington en la batalla de Vitoria, op 91”,  conocida también como Gran Sinfonía Guerrera. Para acentuar el evidenciado carácter descriptivo de esta composición, la melodía fue teatralizada por una serie de actores vestidos de soldados franceses y británicos que desfilaban y luchaban como si fuera un verdadero combate. El éxito de la “Batalla de Vitoria” fue tan contundente que ensombreció a la Séptima Sinfonía. El crítico Jean Chantavoine (1907) era de la opinión que con esta obra obtuvo un “éxito colosal como no lo había tenido con ninguna de sus obras maestras”. Tales fueron las aclamaciones del público que tuvo que repetirse la actuación cuatro días más tarde (12 diciembre). Mariano San Miguel (1917) recoge unas palabras de Beethoven publicadas en la Gazette de Vienne con las que anunciaba una nueva fecha: “El deseo expresado por gran número de devotos del arte musical, de escuchar una vez más mi gran composición sinfónica en honor de la victoria alcanzada por Wellington en Vitoria, me obliga a anunciar que el domingo, 2 de enero, tendré el honor de hacer ejecutar esta obra”.
              Siguieron las representaciones a lo largo de 1814 hasta que, tras la abdicación de Napoleón,  el Congreso de Viena nombra a Beethoven su músico oficial. De todas las jornadas musicales que hubo en el Congreso, la del día 29 de noviembre de 1814 fue la más gloriosa de su vida. Todos los monarcas presentes en Viena junto a 6.000 espectadores de su séquito dieron a esta fiesta una solemnidad sin precedentes en los fastos de la música. “La Batalla de Vitoria” estuvo presente en el cierre de tan impresionante acontecimiento en el que, según Chantavoine, el “maestro fue objeto de extraordinarios agasajos y distinciones, que alagaron en extremo su vanidad”. Este fue el punto álgido de su carrera musical y personal, ya que, La Batalla de Vitoria le aportó reconocimiento, fama y dinero. Fue la composición que le dio a conocer a nivel mundial aunque fuera una obra de interés comercial de la que, poco tiempo después, las circunstancias de la vida le pusieron en la tesitura de renegar de ella.


Adaptaciones de la Sinfonía
Un dato interesante, a tener en cuenta desde el punto de vista musical, son las adaptaciones que Beethoven hizo en 1816. Estos arreglos eran lógicas debido a que interpretar una gran sinfonía requería importantes esfuerzos económicos y de personal. Sin embargo, hacer adaptaciones de la obra principal daba mucho más juego para la realización de múltiples representaciones.
Del material encontrado hasta el momento podemos decir que de la obra sinfónica a la que nos estamos refiriendo existen, además de la manuscrita ya citada, dos ediciones impresas y publicadas en Viena en 1816. A partir de este momento Beethoven realiza seis adaptaciones diferentes. Un primer arreglo es para “piano forte” con dos ediciones una en Viena y otra en Londres. Lógicamente, esta segunda está dedicada al Príncipe Regente, Jorge Augusto Federico. La siguiente adaptación, también es para piano, pero interpretada a “4 manos”. Consigue nuevos arreglos para una tercera adaptación e interpretada con “dos pianos”. La cuarta adaptación incluye el “piano, violín y violonchelo”. El quinto arreglo está destinado a un “cuarteto de cuerda” con violín primero, violín segundo, viola segunda y violonchelo. Y lo más curioso es que la sexta adaptación está destinada a la música turca cuya partitura adquiere un volumen de casi doscientas páginas. En resumidas cuentas, toda una ingente producción musical para difundir una singular composición que llamará poderosamente la atención.

Londres, el otro centro de interpretación
En Londres siguieron las interpretaciones de la obra de Beethoven a lo largo del siglo XIX como así nos lo recuerda el periódico La Época el 18 de agosto de 1878: “La batalla de Vitoria es la gran atracción del Waux-Hall (de Londres) en el presente estío; pues se anuncia en la noches de moda y cuando se quiere atraer concurrencia”.
No ocurre lo mismo en España a juzgar por lo que anuncia el periódico madrileño “La Voz” el 7 de abril de 1934: “En mayo se tocará por primera vez en España una obra de Beethoven dedicada a la Batalla de Vitoria”. Este dato queda desautorizado con el que nos aporta el Heraldo Alavés del 17 de junio de 1907 en el que la Filarmónica Vitoria dio un gran concierto en el Teatro Principal, donde se incluía la Opus 91. El dato más antiguo que hasta ahora hemos localizado es el que nos proporciona La Vanguardia del 4 de marzo de 1897 en la que nos habla de la “gran sinfonía militar de Beethoven” para representar en Barcelona los días 12 y 15 de marzo y 2 y 9 de abril.

            No quisiera terminar esta memoria sin echar un vistazo a lo que compusieron los músicos británicos para festejar el mayor triunfo que habían tenido sus ejércitos hasta ese momento. En 1813, Matthew Peter KING publica una gran sonata militar de 12 páginas en conmemoración de la Gloriosa Victoria de Vittoria. Lo curioso de esta portada es que  la palabra VITTORIA se destaca con grandes caracteres al comienzo de la página. También en 1813, Louis JANSEN publica en Londres un rondó para piano de 7 páginas dedicado al Príncipe Regente con el título de la Gran Victoria de Vittoria. En 1815, John Bernard LOGIER publica en Dublín otra gran Sonata Militar de 16 páginas para piano forte  titulada Victoria de Wellington o Batalla de Vittoria. Incluso la música escocesa le dedica un espacio importante con “Heroes of Vittoria” de Mc Lellam, “Vittoria” de William Glen y “Cadogan’s lament” de William Glen.
            A modo de conclusión diríamos que Europa está junto a Beethoven en este 250 aniversario de su nacimiento. Por lo que Vitoria debe estar junto a Europa en el homenaje al músico que le lanzó a categoría universal y proclamar que esa “Vittoria” que se oyó en todos los rincones  ¡es la nuestra!

Testu eta argazkiak: Patxi Viana 
El artículo fue publicado en El Correo el 2 de febrero

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