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martes, 14 de mayo de 2024

bideoa. ONDO LO EGIN. CARLOS EGEA DOKTOREAREKIN / A DORMIR BIEN CON EL DOCTOR CARLOS EGEA. Vídeo

  



   

    Aurkezpenean Pili Ruiz de Larreak honako galdera hau luzatu zigun: nola egin duzue lo? Ongi? Eta horretaz aritu zen Carlos Egea Santaolalla Doktoreak eskaini zigun hitzaldi interesgarrian. Ponenteak zientziari uko egin gabe era didaktikoaz baita dibertigarriaz ere lo egiteari buruzko hainbat alde garrantzitsu aipatu zuen. Gasteiko Loaren Unitatetik egindako ikerketek baieztatzen dute gure osasunerako oso inportantea dela ondo lo egitea. Hitzaldia bukaturik, publikoaren artetik galdera asko egin zizkioten Carlos Egea Doktoreari eta erantzun guztiak arreta handiz jarraitu genituen. Oso hitzaldi interesgarria, horrela ikusi zuen aretoan zegoen jendetzak eta bukatzean txalo beroak nagusitu ziren Dendarabako Vital Fundazioko auditorioan. Amaieran Urrezko Zeledonen Erakundera ongi etorria eman zioten Carlos Egeari Pili Ruiz de Larreak eta presidentea den Josemari Velez de Mendizabalek.

  


    ¿Han dormido ustedes bien esta noche? De esta sugerente forma comenzó la periodista  y socia de Celedones de Oro Pili Ruiz de Larrea la presentación del doctor Carlos Egea Santaolalla. Y es que la conferencia que ofreció el director médico e investigador de la Unidad del Sueño fue precisamente una clase magistral sobre el sueño y su importancia para nuestro bienestar. 

    Comenzó diciendo el Dr. Egea que como dormimos vivimos y como vivimos dormimos. Subrayó a lo largo de toda su intervención la función reparadora de nuestro cuerpo, especialmente de nuestro cerebro, que un sueño correcto tiene para nosotros. Así, el sueño regula partes tan importantes del mismo como son: el sistema inmunológico, el corazón (tensión arterial, frecuencia cardiaca...), el crecimiento (sistema esquelético y muscular...), el estado de ánimo (alegría, actividad...), la piel (limpieza, textura...), elimina las toxinas de nuestro cerebro, temperatura corporal, la vista, y un largo etcétera.



    Curiosa fue su definición de las personas por el tiempo dedicado al sueño. Así según su divertida, a la vez que didáctica, taxonomía existen:  1.- Búhos: aquellos/as que duermen de día y se activan de noche. 2.- Alondras: los/las que duermen de noche y madrugan mucho. 3.- Colibrís: quienes pululan todo el día de aquí para allí durmiendo  de forma aleatoria.

    Dedicación especial para la melatonina, una palabra que apareció numerosas veces a lo largo de la charla, se trata de una hormona que nos ayuda a regular el ritmo circadiano de nuestro cuerpo y por lo tanto es necesaria para un buen descanso nocturno. Y repitió varias veces el Dr. Egea que el ser humano está preparado para ser activo de día y dormir de noche. Ciertamente determinados trabajos o algunas actividades festivas, blusas y neskas vitorianos lo saben bien, exigen dedicar horas de noche a la profesión o al disfrute, pero es necesario conseguir dormir bien por la noche para poder minimizar ese daño añadido a nuestro cuerpo. ¿Sabían ustedes que si no dormimos correctamente por la noche las toxinas se acumulan en nuestro cerebro neutralizando, de forma irreparable, a las neuronas? De ahí la importancia de un buen sueño.




    El sueño a lo largo de la noche no es regular, pasamos por cuatro periodos:  fases de sueño superficial, fases REM (de soñar y por tanto restear y organizar nuestros almacenes cerebrales) y fases de sueño profundo. Sus alteraciones generan problemas, tanto físicos como sociales. Los problemas de insomnio y otros que afectan al sueño lo son ya para un 27% de la población mundial. En concreto tanto a nivel vasco como en el conjunto de España, como afirmó Carlos Egea, tenemos u problema, somos un país con "pobreza de sueño". Si se recomienda dormir siete u ocho horas por la noche, además de otras condiciones importantes para un sueño reparador, nuestro país no parece ser consciente de ello con los problemas de depresión, ansiedad, laborales y de todo tipo que ello acarrea.

    Al finalizar la conferencia, el ponente respondió una por una a las numerosas preguntas que surgieon desde el numeroso público congregado en el auditorio de la Sala de Vital Fundación, un público que supo agradecer la agilidad expositiva de nuestro nuevo socio de honor. Y es que la tarde finalizó con la bienvenida al Dr. Carlos Egea, acogida que fue realizada con la tradicional entrega de la figura de Celedón y del diploma acreditativo, esta vez por parte del presidente de la entidad, Josemari Velez de Mendizabal y de Pili Ruiz de Larrea.



    No creemos equivocarnos si pensamos que quienes esa tarde nos acompañaron no fueron a dormir sin tomar un vaso de leche templada, olvidando las pantallas de móviles y tablets, buscando la temperatura y oscuridad adecuadas y, finalmente, pensando en que la melatonina bendiga la noche. Que ustedes duerman bien. Lagunok, ondo lo egin!

               Hitzaldiaren bideoa/ Vídeo de la conferencia:



     Argazkiak/ fotografías: Julio Roca y Javier Sedano

Bideoa/Vídeo: Eloy González Gavilán

sábado, 30 de septiembre de 2023

JAVIER, AMIGO Y COMPAÑERO - JAVIER, LAGUN ETA BIDAIAKIDE


Se ha ido un amigo y quiero hacer una brevísima reflexión sobre lo que ha supuesto Javier en el entorno en que me ha tocado tratarlo. Sé que dejaré sin tratar aspectos quizás más importantes que los que a mí me corresponden, pero estos son los míos y en ellos he entrelazado mi vida social con la de Javier.

Cuando cogí el testigo de la presidencia de Celedones de Oro lo dije alto y claro: no venía a reemplazar a Javier, sino a tratar de llenar de algún modo el hueco que él había dejado. Porque en muchos apartados de su trayectoria, tanto profesional como de compromiso social, Javier ha sido insustituible. El vitorianismo y alavesismo lo llevaba en la piel, a la vista, pero enraizado en lo más profundo de su corazón.

Nos conocimos, lo recuerdo perfectamente, el 16 de junio de 1983 a través de Jose Mari Sedano y desde entonces hemos trabajado hasta el final la relación afectuosa en las dos direcciones, necesarias para forjar una verdadera amistad. Llenamos espacios conjuntamente, tanto en nuestra tierra como fuera de ella. Y siempre me cautivó su capacidad de trabajo, su no rendirse por nada.

Javier ha sido único en su pelea diaria particular, era de los que nos ponen fácil podamos definir su estilo. Una vez marcado el objetivo, no desesperaba hasta conseguirlo. Daba igual las dimensiones del reto. Había que hacerlo, sin excusas. Como cuando consiguió que Juan Pablo II hiciera un alto en su recorrido por la Plaza de San Pedro y compartiera con él y la delegación alavesa que le acompañaba unos minutos de su tiempo. O como cuando cierto día que él estaba en Moscú y yo en Mondragón me llamó por teléfono y me dijo que al día siguiente me quería en la capital rusa. Yo a duras penas ya llegué al aeropuerto moscovita pero él no lo tuvo tan fácil al no encontrar taxi que le acercara. Y no se le ocurrió otra cosa que parar un camión de bomberos y venir a buscarme en aquel vehículo. Ese era Cameno. O como acostumbraba a decir Angelines Cobas, ese era el estilo “Cameno promotion”

Javier ha sido luchador toda la vida y lo ha sido porque nunca dejó de soñar con nuevas metas. Esa cualidad de soñador le ha supuesto larga satisfacción espiritual, no exenta de algún que otro revés de los que supo reponerse. Sí, como soñador que era resultó también Quijote, al que las aspas de los molinos golpearon en alguna ocasión haciéndole perder la montura. Salió herido pero no vencido en sus luchas contra fantasmas, y siempre supo reincorporarse con dignidad.

Desde la presidencia de Celedones de Oro tuvo que apechugar con la travesía del desierto. Pero supo poner a la entidad bajo los focos, dotándole de visión de futuro. Una fractura en su salud le obligó a renunciar. Había cumplido con su misión, y supo dejar paso, cualidad que solamente la muestran quienes durante el tiempo en que han permanecido en el puente de mando han actuado desde la responsabilidad colectiva.

Javier, amigo y compañero, hasta siempre.

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Joan da adiskidea eta Javier ondoan izan dudan ingurunean niretzat zer suposatu duen hausnartzea dagokit, azkar eta labur bada ere. Badakit niri dagozkidanak baino agian alderdi garrantzitsuagoak ukitu gabe utziko ditudala, baina hauek nireak dira, eta horietan lotu ditut nire bizitza soziala Javierrenarekin.


Urrezko Zeledonen lehendakaritza hartu nuenean argi eta ozen esan nuen: ez nentorren ordezkatzera, berak utzitako hutsunea nola edo hala betetzera baizik. Arlo profesionalean edota gizarte konpromisoko jardueran ordeztezina izan da Javier. Bere gasteiztartasuna, arabartasuna azalean zeraman, begi bistan, baina bihotzean sustraitua.

Oso garbi oroitzen dut: 1983ko ekainaren 16an ezagutu genuen elkar, Jose Mari Sedanoren bitartez, eta ordudanik azken unera arte elkarrekiko hurbiltasuna landu dugu bi norabidetan, egiazko adiskidetasuna sorrarazteko ezinbesteko baldintza dena.

Javier bakarra izan da bere eguneroko borroka partikularrean; euren estilo definitzea erraza ipintzen digutenetakoa zen. Helburua markatuta, ez zuen etsitzen hura lortu arte. Berdin zion xedearen goierak; erdietsi behar zen eta kito. Esate baterako, Joan Paulo II.ak San Pedro plazako ohiko ibilbidean geldialdi bat egitea lortu zuenean, berarekin eta Arabatik zihoan ordezkaritzarekin unetxo batzuk parteka zitzan. Edo egun batean Moskun zegoela telefonoz deitu eta hurrengo egunean Errusiako hiriburuan nahi ninduela esan zidanean bezala. Ni Moskuko aireportura iritsi nintzen, baina berak ez zuen hain erraza izan taxia ez aurkitzean. Eta suhiltzaileen kamioi bat gelditu eta nire bila trastetzar hartan etortzea besterik ez zitzaion bururatu. Hori Cameno zen. Edo Angelines Cobasek esan ohi zuen bezala, hori "Cameno promotion" estiloa zen.

Javier borrokalaria izan da bizitza osoan, eta hala izan da helburu berriekin amets egiteari inoiz utzi ez diolako. Ameslari izate horrek atsegin izpiritual luzea ekarri dio, azkar suspertzen jakin zuen aldrebeskeriaren bat edo beste alde batera utzi gabe. Ameslaria zenez, zenbaitzuetan Kixote ere gertatu zen, haizerroten aldeek inoiz lurrera bota zutelarik. Zauritu baina ez garaitu atera ohi zen bere mamuen kontrako borroketan eta beti jakin zuen berriro tente jartzen.

Urrezko Zeledonen lehendakaritzatik, basamortuko zeharkaldiarekin lotu behar izan zuen. Baina entitatea fokuen azpian jartzen jakin zuen, etorkizunari buruzko ikuspegia ahalbidetuz. Bere osasuna haustearen ondorioz, uko egin behar izan zion lema gobernatzeari. Bere egitekoa bete zuen.
Aginte-zubian egon diren bitartean erantzukizun kolektibotik jardun dutenek soilik erakusten dute ezaugarri hori.


Javier, lagun eta bidaia
kide, beti arte.

 

Zabalza eta Cameno, bi hilabetetako tartean hildako bi Urrezko Zeledonak.
Zabalza y Cameno, los dos Celedones de Oro fallecidos en el espacio de dos meses escasos.
Bakean beude / Descansen en paz.

Testua: Josemari Velez de Mendizabal

Argazkiak: Julio Roca, Urrezko Zeledonak

sábado, 15 de abril de 2023

RAIMUNDO OLABIDE




1977ko urtarrilean liburu erosketa berezia egin nion, garai hartan nik imajinatu gabe, nire euskal idazle ibilbidean itsasargi moduko bat izango zen pertsona bati. Pertsona hori Iokin Zaitegi izan zen, lau urte geroago nire biografiatua bihurtuko zena. Zaitegi euskal idazle oparoa eta parekorik gabeko euskal ekintzailea izan zen, benetako Kixotea euskarazko gure kultur mundu txiki handian.

Beste lantegiren artean, Guatemalatik eta Baionatik sortu eta zuzendu zuen Iokin Zaitegik Euzko Gogoa (1950-1956) aldizkaria, garai haietako euskal intelektualen benetako topagunea. Hain zuzen ere, nire erosketa haren objektuetako bat aipatu aldizkariaren bilduma osoa izan zen. Bertan zegoen 1958ko irailean gure hizkuntzaren sustatzaile handia izan zen Raimundo Olabideri eskaini zion zenbaki berezia. "Olabide'ren goratzarrez" izenburupean Zaitegik garaiko idazle eta ikertzaile onenak bildu zituen, bakoitzak bere ikuspuntutik eta esperientzia pertsonaletik ikerlari eta sortzaile gasteiztarrari buruzko iritzia eman zezan.

Besteak beste, Sebero Altube, Manuel Lekuona, Nikolas Ormaetxea "Orixe", Plazido Muxika, Andoni Urrestarazu "Umandi", Nemesio Etxaniz, Piarres Lafitte, Patxi Altuna, Patxi Etxeberria Bedita Larrakoetxea, Juan Kruz Ibargutxi eta Iokin Zaitegi bera izan ziren euren iritzi eta ekarpenak eskaini zituztenak. Euzko Gogoaren monografia hura Raimundo Olabiderekin lotutako edozein lanetarako ezinbesteko iturri bihurtzen dute.

Argitalpen horren hirurogeita bosgarren urteurrenean, bere garaian euskararen inguruko ikasketak zabaltzeko eta indartzeko bultzatzaile eztabaidaezina izan zen pertsonari buruzko zenbait datu erreskatatu nahi izan ditut. Katedra jarri nahi gabe -ez naiz hizkuntzalari aditua- Olabide ezagutu zutenen iritzi batzuk adieraztera mugatuko naiz. Eta mereziko du, gainera, Urrezko Zeledonen txoko honetatik omenaldi txiki bat egiteko euskararen alde hainbeste egin zuen pertsonari.

Olabideri buruz zerbait idatzia nuen lehen ere, hain zuzen ere, 1981ean Iokin Zaitegiri buruz argitaratutako nire liburu biografikoan, hein handi batean Arrasateko jakintsuarekin izandako elkarrizketa ordu kontaezinari esker gauzatu ahal izan nuen argitalpena. Eta liburu hartan Zaitegik gogoratu zuen zenbat zor zion gasteiztarrari, harekin bat egin baitzuen 1921ean Loiolan, Iokinek jesuiten ordenara eramango zuten derrigorrezko ikasketak egiteari ekin zionean. Zaitegik zioenez, garai hartan, hamabost urte zituela, Olabide txori arrarotzat hartzen zuen, arrasatearrak artean behar bezala estimatzen ez zuen zerbaitetan murgilduta: euskara. Baina urteetara  “Orixe”k Zaitegiren “Bidalien eginak” libururako idatzi zuen hitzaurrean ere esan zuen Zaitegik Olabiderengan irakasle bat izan zuela, gasteiztarraren bidetik ikasi baitzuen latinezko eta greko klasikoak euskaratzen.

Baina sar gaitezen Raimundo Olabideren bizitzan, aipaturiko 1958ko monografian parte hartu zutenek ikusi eta adierazi bezala.

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En enero de 1977 hice una compra especial de libros a una persona que, sin que yo en aquellos momentos llegara a imaginar, iba a suponer una especie de faro en mi trayectoria como escritor euskaldun. Esa persona era quien llegaría a ser mi biografiado Iokin Zaitegi, prolífico autor euskérico y emprendedor vascófilo sin igual, auténtico Quijote en nuestro pequeño gran mundo cultural en lengua vasca.

Iokin Zaitegi había creado y dirigido desde Guatemala y Baiona, entre otras empresas culturales, la revista Euzko Gogoa (1950-1956) verdadero punto de encuentro de la intelectualidad euskaldun del momento. Precisamente uno de los objetos de aquella compra fue la colección completa de la citada revista. En ella estaba el número especial que en septiembre de 1958 dedicó al gran impulsor de nuestra lengua Raimundo Olabide. Bajo el título “Olabide´ren goratzarrez” Zaitegi reunió a lo más granado de los escritores e investigadores de la época para que cada uno desde su óptica y experiencia personal aportara su parecer sobre el investigador gasteiztarra.

Personajes como Sebero Altube, Manuel Lekuona, Nikolas Ormaetxea “Orixe”, Plazido Muxika, Andoni Urrestarazu “Umandi”, Nemesio Etxaniz, Piarres Lafitte, Patxi Altuna, Patxi Etxeberria, Bedita Larrakoetxea, Juan Kruz Ibargutxi y el propio Iokin Zaitegi desgranaron una serie de temas en torno a Olabide, que hacen de aquel monográfico de Euzko Gogoa la fuente indispensable para cualquier trabajo relacionado con Raimundo Olabide.

Cuando se cumplen sesenta y cinco años de aquella publicación he querido rescatar de la misma unas pocas particularidades acerca de quien fue motor indiscutible en su época de la divulgación y reforzamiento de los estudios sobre el euskera. Sin querer sentar cátedra alguna – no soy experto lingüista- me limitaré a plasmar algunas de las opiniones de aquellos que conocieron a Olabide. Y valdrá además para que desde este rincón de Celedones de Oro tributemos un pequeño homenaje a quien tanto hizo por la lengua vasca.

Yo ya había escrito algo sobre Olabide antes de ahora, precisamente en mi libro biográfico editado en 1981 sobre Iokin Zaitegi, publicación que – en gran parte- pude realizar gracias a mis incontables horas de conversación con el sabio mondragonés. Y Zaitegi recordaba lo mucho que le debía al gasteiztarra, con quien coincide en 1921, al comenzar su estancia en Loiola para cursar los estudios preceptivos que le llevarían a pertenecer a la orden de los jesuitas. Zaitegi comentaba que en aquel entonces en que contaba con quince años consideraba a Olabide como una rara avis, enfrascado en sus estudios sobre algo que Zaitegi aún no llegaba a valorar: el euskera. Mas en el prólogo que “Orixe” escribió para el libro de Zaitegi “Bidalien eginak” (Hechos de los Apóstoles) llegó a aseverar que éste tuvo en Olabide a un maestro del que aprendió cómo traducir al euskera los clásicos latinos y griegos.

Pero vayamos centrándonos en la vida de Raimundo Olabide, tal como lo vieron y expresaron quienes participaron en el ya citado monográfico de 1958.

Escribía el jesuita Plazido Muxika que Raimundo Olabide Karrera  nació en Vitoria-Gasteiz el 15 de marzo de 1869. Su padre andoaindarra y su madre madrileña, también de origen de Gipuzkoa. Vino al mundo en la plaza de la Virgen Blanca, y sus padres pronto se dieron cuenta de la facilidad de su hijo para los estudios. Le gustaban las matemáticas y fue adquiriendo conocimientos en música y ciencias naturales, por lo que enviaron al chaval a estudiar con los jesuitas en Orduña.  Tras concluir el bachiller en 1884 decidió ingresar en la orden y ésta lo envió a Loiola. En sus estudios se distinguió en el griego, que le sería tan útil en sus posteriores trabajos. De Loiola pasó a Tortosa a estudiar filosofía. En Cataluña aprendió catalán, y tras terminar la carrera emprendió su labor docente en Gijón, Valladolid, Salamanca y Oña.

Fue en Salamanca donde tomó la decisión que le cambiaría la vida: estudiaría euskera. Era el año 1896. Había topado con la gramática de Arturo Campión y esta publicación le abrió los ojos sobre la necesidad de poder desarrollar su vida en la lengua de su familia y de su país. Cuando años más tarde preguntaban a Olabide dónde había aprendido euskera tan correctamente, él solía responder que en Salamanca.

Tras concluir el período docente pasó a estudiar teología en Oña y fue allí donde dijo su primera misa. Y fue destinado a Pontevedra lugar en el que reunió una pequeña biblioteca especializada en el idioma vasca y así pudo publicar en  1914 su primer libro, “Gogo-inarkunak” (Ejercicios espirituales) traducción del libro de tal título escrito por Ignacio de Loiola. De la ciudad gallega pasó a Valladolid, y en la ciudad castellana publicó en 1917 su segundo libro “Giza soina” una especie de diccionario euskera-español, con más de 7.000 palabras para designar las distintas partes del cuerpo humano. Y nuevamente pasó a residir en Orduña donde en 1920 sacó a la luz su “Kistoren antzbidea”, traducción del “Imitación de Cristo” de Tomás Kempis.

En 1921 ya residía en Loiola y, como es sabido, como consecuencia del I Congreso de Estudios Vascos llevado a cabo en Oñati en 1918, nació Euskaltzaindia, Academia de la Lengua Vasca, de la que desde el primer momento Raimundo Olabide fue elegido académico. Y es entonces, enfrascado que estaba en “Giza gogoa” su próxima publicación cuando tomó otra de las grandes decisiones que le caracterizaban: traduciría al euskera la Biblia. Hay que decir que ésta ya se podía leer en lengua vasca gracias a una traducción de Jean Duvoisin, quien en 1865 la había publicado en euskera labortano. Pero Olabide quiso dar un paso más y hacerlo en un euskera más unificado. Esta fue la razón que esgrimió Olabide ante sus superiores:

“Quería acabar con la vergüenza de que un pueblo tan benemérito de la Iglesia y de la Compañía como el nuestro continuara irremediablemente desheredado de la palabra de Dios, tal como Él se dignó revelarla para todos. Y como no me gusta llorar estérilmente lo que puedo remediar, me apresté al trabajo”

Euskaltzaindia 1927an. De pie, izquierda: Nikolas Ormaetxea, Jean Elizalde, Sebero Altube, Julio Urkixo, Raimundo Olabide. Sentados: Juan Bautista Eguzkitza, Bonifazio Etxegarai, Resurrección María de Azkue, Georges Lacombe
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Se aplicó a su objetivo, de manera particular y sin prácticamente ayuda. En 1931 publicó su “Itun berria” o Nuevo Testamento. Y sin tomar descanso se afanó en el Viejo Testamento. En aquella época vivía exiliado en Toulouse (Francia) y cierta tarde un camión le atropelló en plena vía pública. Como consecuencia de ello, el 9 de septiembre de 1942 falleció sin haber podido concluir su titánica empresa.

Para poder dar término al trabajo de Olabide, por propuesta de Plazido Muxika la Compañía tomó el acuerdo de hacer regresar de Formosa donde estaba destinado al jesuita euskaltzale Patxi Etxebarria, quien pudo concluir en 1958 la traducción al euskera de la Biblia.

Nikolas Ormaetxea “Orixe” escribió en el monográfico de Euzko Gogoa que Olabide le dio una dimensión diferente a las diversas traducciones al euskera que abordó en su prolífica carrera. Aseveraba en su aportación que Duvoisin mostraba un conocimiento profundo del euskera popular pero, aseguraba, Olabide estaba por encima del labortano, con un dominio perfecto del gran diccionario de Resurrección María de Azkue. Como en alguna ocasión certificó el propio autor de la magna obra "Diccionario vasco-español-francés”, de 1906, Olabide dominaba y sabía más del diccionario que él mismo. Es decir, el gasteiztarra era la gran autoridad en el vocabulario euskaldun. Y de esta forma nos legó un tesoro lingüístico sin parangón.

No obstante, y como no podía ser de otra manera, entre Azkue y Olabide hubo desencuentros lingüísticos por razones… temperamentales. Las personalidades de estas máximas autoridades de la época en materia euskérica eran difíciles de congeniar. El lekeitiarra, otra máquina en su quehacer diario, era un hombre de ideas no siempre fáciles de comprender. El gasteiztarra… Bueno, el gasteiztarra era jesuita. Y dicho eso puede entenderse mejor que, aunque amigos y compañeros en labores de Euskaltzaindia, optaran muchas veces por caminar por vericuetos diferentes. Juan Kruz Ibargutxi reflejó correctamente en el monográfico de 1958 la postura de estos dos referentes euskéricos.

Pero siguiendo con “Orixe”, éste dice que en cierta ocasión otro jesuita, impresionado por la capacidad y celo de Olabide, le preguntó: “¿Para quién estás traduciendo?” A lo que éste respondió que lo hacía para los que eran capaces de leerle. De alguna manera trabajaba a medio-largo plazo, siempre en clave positiva, convencido de que la situación del euskera iba a mejorar con las generaciones venideras y que estas valorarían mejor su labor que la propia en la que él se afanaba.

Por su parte, Manuel Lekuona, que sería presidente de Euskaltzaindia, mostraba en el monográfico de Euzko Gogoa que muchas veces los escritores vascos recurrían a la perífrasis para nombrar alguna cosa, o que – en otras ocasiones- eran capaces de crear nuevas palabras. Por su parte – afirmaba el gran estudioso oiartzuarra- Olabide acudía directamente a la fuente, muchas veces a un término euskérico utilizado en tiempos pretéritos que, por razones diferentes, había sido olvidado o relegado. Lo que muchos obviaban por dejadez, Olabide lo convertía en objetivo, y daba con la palabra adecuada para lo que deseaba expresar. “No había nadie que en léxico superara a Olabide” apostrofaba Lekuona.

De semejante opinión aparecía en la obra citada Sebero Altube, compañero desde los primeros momentos en 1918 de Olabide en Euskaltzaindia.

En cuanto a Patxi Etxeberria, encargado por los jesuitas de finalizar la traducción del Viejo Testamento y concluir de esa manera el trabajo de décadas de Olabide, afirmaba que el gasteiztarra fue un autor único en su género, que no regateó esfuerzo para conseguir el objetivo que se había marcado cuando se planteó abrazar el euskera como herramienta de trabajo. Para Olabide el lenguaje era un río que necesita corriente, ya que de lo contrario corre el riesgo de estancarse y el agua de echarse a perder sin solución. El euskera es como un edificio – afirmaba Etxeberria que era la opinión de Olabide- y las ventanas deben de abrirse para que el interior rezume frescura.

Olabide fue un ejemplo para los euskaltzales de la época y para los que, posteriormente, han dedicado de una manera u otra sus esfuerzos a realzar y reforzar la lengua vasca. Ya lo decía Iokin Zaitegi en el monográfico por él editado: Olabide es el ejemplo de trabajador de la lengua. Lo decía Zaitegi, en mi opinión el máximo exponente del esfuerzo y la dedicación a la divulgación de la lengua vasca. Olabide, maestro en sus años del joven Zaitegi, habría dado por bueno semejante piropo. Los dos pusieron al euskera en un pedestal al que solamente a través de la educación en lengua vasca se puede acceder. Ambos trabajaban con miras a futuras generaciones.

Testua: Josemari Velez de Mendizabal

Argazkiak: JMVM eta Euskaltzaindia

domingo, 21 de febrero de 2021

RECORDANDO A CARLOS ABAITUA - CARLOS ABAITUA OOROITUZ

 


Otsailaren 13an hamar urte bete dira Carlos Abaitua apaiz, pentsalari eta gizon konprometitua hil zela. Une hartan artikulu bat publikatu nuen nire blog batean, eta hamar urteren ondoren orduko idazkia gaztelerara tzuli eta txoko honetan publikatzea iruditu zait bitartekorik onena gizon haren gaineko oroitzapena bizirik iraunarazteko.

El 13 de febrero se ha cumplido el décimo aniversario de la muerte de Carlos Abaitua, sacerdote, pensador y hombre comprometido. A su fallecimiento escribí un artículo en mi blog, y he querido recuperarlo traduciéndolo al castellano. Sirva para mantener viva la memoria de aquel hombre extraordinario.


Ha muerto Carlos Abaitua. El 13 de febrero se apagó la vida del sacerdote comprometido desde su fe cristiana en el servicio ininterrumpido a los colectivos sociales. El hombre profundo y entregado al prójimo que desde su ordenación hace sesenta y cinco años ha perseguido la injusticia social se nos fue para siempre, tras una corta enfermedad que le tenía retirado.

Era mi amigo de siempre. Y tanto que de siempre, ya que nos habíamos conocido en 1957, dentro de un ambiente familiar, en el pueblito alavés de Villamardones. En aquel entonces la Secretaría Social del Obispado de Vitoria, donde él trabajaba, explotaba una granja agro-pecuaria en el citado lugar, con el objetivo de procurar alimentos adecuados para los más necesitados de la diócesis. Desde aquel lejano primer encuentro –yo un niño de nueve años- nuestra relación fue creciendo y Carlos fue convirtiéndose en mi referente cristiano.

Había nacido en Bérriz en 1921 y se ordenó sacerdote en 1946 en el Seminario de Vitoria-Gasteiz. Continuó sus estudios en Roma y a su regreso pasó al Obispado de la capital, donde comenzó a trabajar a favor de los pobres y desamparados. Predicó la doctrina de la liberación, con un discurso fresco, decidido, siempre de máxima actualidad.

Se debe a Abaitua el diseño del barrio gasteiztarra de Adurza, erigido en un momento en que la capital alavesa era destino final de un gran flujo de inmigración, en condiciones prácticamente infrahumanas. Se convirtió en consejero espiritual y material de un sinfín de inmigrantes, llegados a nuestras tierras con poco más que el cielo y la tierra. En más de una ocasión me habló de las misas que celebraba en el poblado de Santiagolarra, de Ullibarri Gamboa, para los cientos de trabajadores llegados a la construcción del embalse. 

Carlos Abaitua y José María Setien escribieron en aquella época el opúsculo “Un barrio nuevo” donde

afirmaban: “La Iglesia con presencia activa en el barrio es una pieza fundamental en las futuras relaciones humanas del poblado, algo así como una Iglesia indígena en medio de la cristiandad naciente” 

La tesis doctoral de Abaitua, realizada en 1964, versó en torno a “La doctrina sobre la libertad política en el magisterio del Papa León XIII” En dicho trabajo hace una valiente defensa de los valores que el liberalismo pone en riesgo, aplaudiendo el camino abierto por Juan XXIII con la encíclica “Pacem in terris”

Carlos Abaitua anteponía a cualquier otra vía el diálogo decidido que permita superar las diferencias entre las personas. Eso es, precisamente, lo que reivindicaba en su libro “Católicos desunidos”, en una llamada a desactivar los extremos encontrados. Estaba convencido de que la intercomunicación es la base del acercamiento entre teorías alejadas. Y defendía la construcción de puentes entre ideas contrapuestas. El citado libro suponía el quinto de la “Colección Antena”, siguiendo en el orden de aparición a autores como Ricardo Alberdi, Gregorio Rodríguez de Yurre, José María Setién y Jerez Tiana. Sin duda, todos ellos excelentes pensadores y comprometidos militantes cristianos. Son palabras de Abaitua:

 “La transformación del sistema económico no puede hacerse sin el sacrificio de todos, aceptando una reducción del consumo. Para solucionar el paro hay que invertir y para invertir hay que ahorrar; por esto, la solución de la crisis económica y laboral pasa por la austeridad y por la superación de esta sociedad consumista en la que nos movemos” 

¿Nos recuerdan algo esas palabras? Parecen dichas, precisamente, para hacer frente a la gran crisis que azota en nuestros días a la sociedad en general. ¡Y son de 1982! Concretamente de cuando estaba al frente de la Facultad de Teología de Vitoria. Y ya para entonces Abaitua consideraba arcaico nuestro sistema económico. 

En los funerales de Carlos Abaitua, quien fuera su amigo y compañero Jose María Setién afirmó que Abaitua significaba el progresismo en la iglesia, convencido como estaba de que no es suficiente el puro credo religioso para entender y  extender el evangelio. Conocer la realidad sociológica y trabajar con ella era para Abaitua  totalmente necesario a la hora de llevar a cabo la función pastoral. Tener conocimiento de la naturaleza de la crisis era en Abaitua la base para poder optar a la evolución esperanzadora de la sociedad. Según Setién, ésa era una cualidad natural en Carlos Abaitua: “Descubrió cómo debe de estar en su sitio el sacerdote, sin vivir de espaldas a las grandes necesidades de los seres que, aun sus penurias, deben de ser amados” 

Abaitua fue consecuente con su fe cristiana. Denunciaba la demagogia, sobre todo la de quienes sin haber hecho nada por evitarlas condenan las injusticias. Reivindicaba sin desmayo la defensa de los derechos humanos, siendo la justicia social el motor de todos sus actos. Era de los que pretenden la evangelización por medio de los hechos. Como anécdota diré que la última vez que paseé con él por las calles de la capital alavesa me hizo una encendida defensa del derecho de las mujeres musulmanas llegadas a Euskal Herria para vestir su tradicional velo.


Pero Carlos Abaitua era además un hijo de su pueblo, un vasco que amaba Euskal Herria, y que sufría cada vez que se producía cualquier hecho violento que sacudiera nuestra sociedad. Estaba convencido de que la iglesia vasca debía tomar parte en la labor de pacificación entre los ciudadanos. Junto a José Antonio Pagola publicó en 1990 “Cambio social y evangelio en el País Vasco” y en el libro decía:
“El magisterio de los Obispos vascos sobre la paz ha llegado poco a las bases eclesiales. Sin embargo son éstas las que se deben implicarse en lo que debe asumirse como una prioridad pastoral específica de los cristianos vascos. La pacificación condiciona el propio proceso de la fe en Euskadi. Algo habría que hacer para que las bases asuman como suyo lo que les corresponde. ¿No ocurrirá que al pueblo llano le dicen más los gestos que las palabras?

Carlos Abaitua nos dejó ahora hace diez años, pero su espíritu permanecerá entre nosotros mientras exista la injusticia social.

TESTUA ETA ARGAZKIAK: JOSEMARI VELEZ DE MENDIZABAL

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https://txemax.blogspot.com/2011/02/carlos-abaitua-hil-da.html