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lunes, 4 de septiembre de 2017

AMELUKU

Ekarpen berri bat, Urrezko Zeledonen idazkaria den Eduardo Vallek bidalia. Oraingoan, Gasteizko toponimo baten gain dabilkigu, administrazioko erabaki ulertezin batzuk tarteko, egun ahaztua daukaguna.

Venezuela kalea, lehen Ameluco.

A los topónimos les ocurre, creo yo, algo parecido que a los seres humanos. Los hay que desaparecieron hace tiempo; otros han llegado hasta nuestros días estupendos y con un vigor envidiable. Algunos forman parte de la élite y sirven para nombrar provincias, ciudades y localidades, siguen vivos en el habla de los ciudadanos y se exhiben orgullosos en las señalizaciones de carreteras y en los mapas. Otros, en cambio, dan nombre a riachuelos o a  apartados parajes y a duras penas perviven en boca de unos pocos lugareños o en documentos administrativos redactados con fines urbanísticos o de obras públicas. 

Algunos  proceden de ‘noble’ estirpe y se han mantenido inalterables, o casi, a lo largo de los siglos. Otros, muchos, se han ido desgastando con el tiempo y muestran hoy una apariencia que hace dudar de su etimología a los más conspicuos filólogos e investigadores varios.

Y así podríamos seguir haciendo clasificaciones hasta llegar a los que, como a las personas, les llega en un momento de su existencia su minuto de gloria. Porque si los topónimos fueran personajes como nosotros, a muchos les resultaría gratificante ser utilizados para nombrar una calle, seguramente durante muchos años. Sin embargo la suerte no suele ser equitativa con todos y la fama acostumbra a ser efímera. 

Ameluku (o Ameluco) es un ejemplo de esto último. Humilde de origen, designaba una zona situada en lo que hoy es el barrio El Pilar de Vitoria-Gasteiz. La gloria le llegó hace cincuenta años cuando el consistorio presidido por Manuel María Lejarreta bautizó una calle con su nombre en lo que entonces se llamaba Polígono 2, en fase de proyecto por aquel entonces. Esto tuvo lugar el 6 de abril de 1967. Poco después, el 5 de marzo de 1969, el ayuntamiento decidió que la calle que había sido nominada como Venezuela, en el cercano barrio de Txagorritxu, pasaría a llamarse San Viator con motivo de la construcción, allí mismo,
del colegio que hoy conocemos. Y ese mismo día, de carambola, la calle Ameluco pasó a ser la actual calle Venezuela y a formar parte del limbo de los callejeros que fueron y no son. Como suele decirse “poco dura la alegría en casa del pobre”; así son las cosas. Curiosamente la denominación Ameluco siguió apareciendo, aunque de forma esporádica, en el Boletín Municipal hasta, al menos, 1975. Un amiguete suyo de la zona, Garalbide, tuvo mejor suerte, pasó desapercibido y ha sobrevivido hasta la actualidad.

A partir de ahí, olvido total hasta que Henrike Knörr y Elena Martínez de Madina le tributaron el recuerdo que seguramente merecía en el erudito trabajo Toponimia de Vitoria I Ciudad (Euskaltzaindia), donde explican su etimología que tiene, por cierto, un cierto toque grandilocuente: «de ametz, ‘quejigo’ y luku, ‘bosque (sagrado)’». Ahí es nada

Eduardo Valle Pinedo
 Artikulu hau  Luken koadrilaren aldizkarian argitaratu zuen egileak.



miércoles, 19 de julio de 2017

ANTON ITURBE... IN MEMORIAM




Badaude berri txarrak eta tristeak, hori zen gertatu zitzaiguna Anton Iturberen heriotzaren berri izan genuenean. Anton Iturbe joan da eta bere musika eta alaitasuna ez da errez beteko Los Txismes koadrilan. Justu Andra Mari Zuriaren Jaietako atarian joan zaigu Anton baina bere oroimena gurekin jarraituko da. Anton ez zaitugu ahaztuko.





Hay noticias que duelen, eso ocurrió en amplios sectores de la sociedad vitoriana al enteramos del fallecimiento de Anton Iturbe. Vitoriano, músico y blusa incansable, su txistu o su trompeta han sido, junto a su estatura, un icono para su cuadrilla los Txismes y parte esencial de las fiestas de Vitoria. Su alegría contagiosa, su talla humana, su devoción por las fiestas en honor de la Virgen Blanca no serán fáciles de sustituir. En su despedida la música de txistu y tamboril, así como la de la trompeta, nos emocionaron a todos los que allí estuvimos para despedir a este hombre que hizo de la amistad y del compartir la fiesta uno de los objetivos de su vida. 


Fue también Anton un gran deportista en la disciplina de natación y gracias a Javier Sedano recupero una noticia que da fe de sus logros como nadador allí por el año 1967. Descanse en paz Anton Iturbe. Quienes como blusas saldremos estas fiestas de 2017 intentaremos contagiar nuestra alegría, buen humor y camaradería, siempre con respeto, como Anton nos enseñó durante décadas. Goian Bego Anton Iturbe!

jueves, 2 de febrero de 2017

SANTA AGEDA BEZPERA. VISPERA DE SANTA AGUEDA.1967

Josemari Velez de Mendizabal Urrezko Zeledonak ostera dakar txoko honetara bere ekarpen bat, oraingoan Santa Ageda jaia dela eta, eta konkretuki duela berrogeita hamar urte ospatutakoa oroituz. Eskerrik asko.

El Celedón de Oro Josemari Velez de Mendizabal nos trae una nueva aportación, en esta ocasión con motivo de la fiesta de Santa Agueda, recordando la celebrada ahora hace cincuenta años. Gracias, compañero.


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Duela berrogeita hamar urte kalerik kale ibili nintzen Gasteizen, Santa Ageda eguneko bezperan. Institutuan Preu ikasten ari nintzen eta taldetxo bati otu zitzaigun abestera atera behar genuela., hiriko beste hainbat abestalderekin batera. Eta hala egin genuen. Hamabost bat ikaskide izan ginen – gehienak erdaldunak- esaten ari ginena itzuli behar izan zigutelarik. Baina, abestiak dioen bezala, gogotik abestu genuen. Hauxe da egun hartako kronika txikia.


Fue hace cincuenta años que salí por primera vez a cantar las coplas petitorias de Santa Agueda. Estaba estudiando Preu en el Instituto de la capital alavesa y unos cuantos alumnos de aquel curso decidimos unirnos a un buen número de grupos que venían haciéndolo de años anteriores. Seríamos unos quince compañeros – la mayoría no vascoparlantes- a quienes se nos tuvo que traducir la letra de la canción para cantar desde el sentimiento, como se expresa precisamente en un verso. 

Para extrañeza de todos nosotros, no se nos permitió ensayar en las instalaciones del Instituto y tuvimos que hacerlo a la intemperie en… ¡el monte de la Tortilla! Gracias a que no fueron más que un par de ensayos, ya que aquellos días previos al acontecimiento hacía un frío del carajo.  

Llegó la tarde del día 4 de febrero – era sábado- y allá que nos fuimos a la Plaza de España donde todos juntos debíamos cantar por primera vez en aquella tarde-noche. Dicen las crónicas que éramos veintisiete coros, que previamente habíamos tenido que solicitar permiso para poder rondar. En total estaríamos alrededor de setecientos cantores, unos –los más- vestidos a la usanza tradicional y los que no, del tradicional modo en que lo hacíamos todos los días, con la excepción de la txapela, prestada por algún amigo. Eso sí, no nos faltaba la makila. 

Coro de Santa Agueda. Vitoria-Gasteiz, 1967
He leído en el Pensamiento Alavés del 6 de febrero de aquel año que en la Plaza tuvimos que cantar dos veces, ya que el alcalde – Manuel María Lejarreta, nuevo en el cargo y que tomaba posesión del mismo al día siguiente- llegó tarde al balcón del Ayuntamiento y hubo que entonar para él una segunda vez. Por lo visto, algún coro se trasladó luego al Gobierno Civil donde el titular del mismo – Enrique Oltra Moltó, tocado para la ocasión con boina- y el presidente de la Diputación Foral José Ruiz de Gordoa aparecieron en el balcón del edificio. 

Y como estaba previsto, los grupos nos dispersamos por la ciudad, cantando en cada esquina y recogiendo en las cestas preparadas al efecto los huevos, chorizos y demás viandas que nos entregaban las personas que hacían suya la copla de Santa Agueda, mientras nosotros les deseábamos salud y gracia de Dios. 
Me acuerdo que dimos buena cuenta de lo recogido en un bar de la Cuchi,  cuyo nombre se ha borrado de mi memoria. Lo que sí permanece en ella es que al día siguiente, domingo, fue bastante penoso el despertar en la pensión de la señora Valentina, en la Calle División Azul. 


Las coplas que cantamos aquel día eran:



Aintzaldun daigun Agate Deuna
bihar ba da Deuna Agate
etxe honetan zorion hutsa
betiko euko al dabe.

Deuna Agatena batzeko gatoz
aurte be igazko berberak
igaz lez hartu gagizuez ta
zabaldu zuen sakelak.

Opa dautsueguz osasuna ta
Jaungoikoaren eskerra

zuen bitartez txiro ta umilak
ez dabe izango beharra.

Orain ba goaz alde egitera
agur daitzuegu gogotik
Agate Deuna bitarte dala
ez eizue izan kalterik.



Traducción libre:


Glorifiquemos a Águeda Santa / ya que mañana es su día / y así en esta casa/la  felicidad  será eterna. / Venimos a recoger lo de Santa Águeda/hoy también los mismos del año pasado / recibirnos como entonces y ser espléndidos. / Os deseamos salud y gracia de Dios / por mediación vuestra los pobres y niños no tendrán necesidad/ Ahora  nos vamos / os decimos adiós con el corazón / y que la intercesión de Santa Águeda /os libre de todos los males.

Argazkiak: El Pensamiento Alavés, ohiturak.com