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martes, 19 de febrero de 2019

PATXI BIANA. 100 URTE OROIGARRI BAT ERAIKITZEKO / 100 AÑOS PARA LEVANTAR UN MONUMENTO. PATXI VIANA



Urrezko Zeledonak erakundeak bultzatzen duen IX. Ziklo honetako bigarren hitzaldia arreta handiz jarraitu dugu. Araba Aretoa beterik egon da Patxi Biana jaunaren mintzaldia entzuteko. "Ehun urte oroigarria eraikitzeko" titulo honen pean, ponenteak zioen moduan, Alava Jeneralaren omenez inan behar dela Ama Birjinaren enparantzan dagoen monumentua. Horretarako hainbat ikerketa, autore eta Gasteizko egunkarietan agertu diren aipamenak erabili ditu Patxi Bianak. Berriro azpimarratu behar dugu oso hitzaldi interesgarri eta atsegina izan dela entzun dugun disertazioa. Bukaeran entzun ditugun txalo beroek horrela baieztatu dutelakoan gaude.




Hoy, lunes, 18 de febrero, hemos tenido la ocasión de escuchar la segunda conferencia de este IX Ciclo que impulsa la Institución Celedones de Oro en el Aula de la Fundación Vital (Dendaraba). En esta ocasión hemos contado con la presencia del historiador Patxi Viana, que ha abordado el análisis del llamado monumento a la Batalla de Vitoria, bajo este sugerente título: "Cien años para levantar un monumento". Patxi Viana, licenciado y doctor en historia, profesor e  investigador, ha ofrecido numerosos argumentos en su defensa del objetivo que debe presidir nuestra mirada hacia ese elemento de memoria: el homenaje y reconocimiento a quien fuera el libertador de la ciudad de la ocupación francesa, que no es otro que el General Miguel Ricardo de Álava.

Durante su exposición, el profesor Viana, ha citado a conocidos hijos de Vitoria (José Urbina, Ibarreta, Manuel de Aróstegui, Pedro de Egaña, Ortíz de Zárate, Ramón de Arrese...) y a numerosos diarios, no sólo de la ciudad sino también de toda España (La libertad, El anunciador vitoriano, El mentirón, El heraldo alavés, ...) para demostrar que la iniciativa de las autoridades, y también de los vitorianos y vitorianas que consideraban a Álava como su salvador (de la destrucción y quema tanto por parte de las fuerzas victoriosas como de las que se batían en retirada), estaba encaminada a erigir un monumento no a la batalla sino a su liberador: Miguel Ricardo de Álava (quien fue posteriormente Diputado General del territorio).

La conferencia ha estado surcada por descripciones muy sugerentes del monumento, recreado en sus tres capas: La inferior que representa el presente, lo que tenemos, el pueblo vitoriano. La central, representando el pasado, los hechos ocurridos. y, finalmente, la superior, alegoría del futuro, lo que se desea: un tiempo de paz (la imagen del ángel con la rama de olivo) y de reconstrucción de Europa. También ha aportado el ponente numerosas anécdotas del monumento, obra del valenciano Gabriel Borrás e inaugurado tan sólo con la presencia de la autoridad del gobernador y del alcalde, el 4 de agosto de 1917 (en el inicio de nuestras fiestas patronales). Así, un 28 de diciembre del año inaugural, el periódico La Libertad, publicaba un artículo en el que se indicaba que las caras que aparecían eran las de las personas que se habían opuesto a su construcción. Las buenas gentes de Vitoria acudieron en masa para ver si identificaban a alguno de sus vecinos, pero...todo había sido una inocentada.
Repetimos que ha sido una interesante conferencia, que sin duda, nos obligará a acercarnos a este monumento con otra mirada.



                                                                     Fotografías: Tomás Cid

martes, 31 de julio de 2018

MARIANO SAN MIGUEL ESCRIBE PARA NUESTRO BLOG. Erret-martxa eta Zeledona kalejira


Gauza jakina da Mariano San Miguelen Celedon kalejirak ehun urte betetzen dituela aurten. Eta ospakizun desberdinak izango dira gure artean hain arabarra den martxa gogoratzeko eta, aldi berean, bere egilea omentzeko. San Miguel Urrezko Zeledona izan zen 1973an, hil ondoko herri-ezagutza gisa. 

Se está festejando durante 2018  el centenario del pasacalles Celedón, obra del compositor oñatiarra-gasteiztarra Mariano San Miguel Urzelay. Ya hemos publicado algo sobre el tema  en este nuestro txoko, pero hoy queremos traer un escrito que remite directamente el autor de la popular marcha, Celedón de Oro en 1973. Lleva el título de “La Marcha real y el Celedón”. Leamos lo que nos dice:

“Una tarde del pasado invierno entré en cierto “Club” (?) madrileño donde se reúne un grupo de alegres vitorianos, más alegres todos, a pesar de sus canas, que la mayoría de los mozos de ahora, que no se alegran más que viendo dar patadas a un balón (1). Mi entrada fue amenizada por los vitorianos con el Celedón, que uno de ellos interrumpió para dispararme a boca-jarro este escopetazo: “¿En qué se parece el himno de nuestra patria chica, el Celedón que acabas de oír, a la Marcha Real, nuestro majestuoso himno nacional? 

Por detrás de la atrevidilla pregunta vi asomar enseguida las orejas al retruécano del que tanto se abusa en estos tiempos, dándole una extensión ilimitada y resultando, en lugar de un pensamiento ingenioso, atrevido y profundo, una frase chocarrera falta por completo de buen gusto. Guardé silencio y esperé la contestación.
-                          - Pues que los dos se pueden “cantar” con una misma letra. 

      Mi amigo tarareó los cuatro primeros compases de la Marcha Real y las primeras notas del Celedón. Como era de esperar, una lluvia de puñetazos cayó sobre su cabeza. No me hizo maldita gracia el símil, y sin embargo él trajo a mi memoria en aquel momento algo que yo no podré olvidar mientras viva: la noche en que desde un balcón del Real Palacio vi aclamar a nuestro amado Rey, después de haber tomado juramento a aquel Gobierno que presidió Maura y fue integrado por todos los jefes de los distintos partidos políticos.

El pueblo de Madrid, enarbolando banderas nacionales, “tarareaba” con imponente júbilo la Marcha Real. Yo pensé entonces: los ingleses, en caso como éste, los belgas, los franceses, casi todos los hombres del mundo civilizado, “cantarían” su himno nacional. 

Bien está, sin palabras, la marcha que compuso Federico el Grande (2). Nació sin ellas y yo creo que no las necesita, pues que con sus vibrantes notas canta siempre el corazón de los buenos españoles. Pero aquella memorable noche, yo hubiera querido que nuestro himno nacional tuviese letra para haber oído “cantado” todo lo que el pueblo de Madrid decía gritando al terminar de “tararear” la Marcha Real.

El himno de nuestra patria chica, como dijo mi amigo, el Celedón, también nació sin palabras y en esto se parece a la Marcha Real; lo mismo que un elefante se parece a un cepillo, en que ninguno de los dos puede trepar a un árbol. Tampoco el Celedón necesitaba letra, pero la tiene; mala, como mía, pero letra al fin, que podría cantarse a falta de otra mejor. La cantaron muy bien las chicas y chicos de la Coral Vitoriana, en el concierto que con la banda de Ingenieros se celebró ahora cinco años en el Nuevo Teatro. Esto lo ignoraba el autor del retruécano, quien tampoco sabía que yo hice la letra (porque no encontré quien quisiera hacérmela) para que el Celedón pudiera “cantarse” siempre que no hubiera una banda o una bandurria que lo tocara. No trato yo ahora de resucitarla; cayó para siempre en el panteón del olvido, y bien muerta está; pero, amigos míos, recordad que el Celedón tiene letra y empieza así: ¡Viva! ¡Viva! ¡Viva! ¡Viva! ¡Viva Vitoria! ¡Viva mi pueblo!...

Mariano San Miguel. Madrid. Julio 1926


     (1)    NOTA DEL EDITOR: No se está refiriendo al Mundial de Fútbol 2018, pero podía haber sido.  
     (2)    NOTA DEL EDITOR: Se creyó en su día  que el autor de la Marcha Real fue Federico II de Prusia, gran aficionado a la música. Dicha creencia nace en 1861 cuando aparece por primera vez publicada en "La España militar"


Nota aclaratoria: lo cierto es que este escrito está extraído del periódico vitoriano “La Libertad” de edición 2 de agosto de 1926. Mariano San Miguel falleció en 1935, a los 55 años.

Argazkia: JMVM 

Mariano San Migueli buruz gehiago / Más sobre Mariano San Miguel

 

miércoles, 27 de junio de 2018

JOSE MARDONES - ALBINA MADINABEITIA


Mardones, en papel de Ramfis (Aida)
Ehun eta berrogeita hamar urte betetzen dira aurten Jose Mardones izen artistikoarekin ezagututako opera abeslari  arabar handia jaio zela. Garcia de Mardones Ortiz de Pereda abizenetako fontetxatarra 1868ko abuztuaren 14an munduratu zen eta bere ibilbide artistikoak munduko antzokirik garrantzitsuenetan abestera eraman zuen. Opera profesionalen arteko baxurik ospetsuenetakoa izan zen arabarra, kritika espezializatuaren esanetara. 

 Gaurko ekarpenaren bidez, Mardonesen gaineko albiste bat ekarri nahi dut txoko honetara. Opera abeslariak 1928ko abuztuaren 4an Gasteizen eman zuen kontzertu bat eta egun hartan, berarekin batera, goi mailako beste artista bat aritu zen, Albina Madinabeitia biolin jole arrasatearra. Madinabeitiak 18 urte zituen baina bere ospea estatu osora hedatzen zen ordurako. 


Se cumplen ciento cincuenta años del nacimiento de, seguramente, el cantante lírico más sobresaliente que ha surgido en Álava. Me refiero, obviamente, a José Mardones,  nacido en Fontetxa el 14 de agosto de 1868. Su trayectoria artística le llevó a actuar en los principales escenarios operísticos del mundo y fue considerado como el mejor bajo de su época.

En mi aportación de hoy quiero traer al lector una noticia sobre la actuación en Vitoria el 4 de agosto de 1928 de Mardones, acompañado aquella vez en el escenario por la gran artista que fue la violinista nacida en 1910 en Mondragón, Albina Madinabeitia, quien para entonces extendía su fama por todo el estado, habiendo sido considerada con el violín como niña prodigio. 

Mardones había pasado momentos malos, con una afección de garganta, y durante una temporada dejó de actuar. En 1928 volvió a cantar y es entonces cuando realizó una gira por el País Vasco. Una de aquellas actuaciones es la que le trajo a la capital alavesa. Y El Heraldo Alavés, en su edición del 4 de agosto decía, tras el título “Albina Madinaveitia y Mardones aclamados”: 

“Vitoria y Álava se han honrado hoy al llenar en su casi totalidad nuestro elegante Nuevo Teatro. Han dado muestras de poseer un sentido artístico y un gusto depurado, y los asistentes han recibido el premio a su sacrificio, pues no obstante los precios, elevados para lo que estamos acostumbrados en Vitoria, nadie ha salido pesaroso ni cansado. No hemos oído ovaciones tan continuas y largas como las hoy prodigadas. El insigne artista se mostraba satisfecho. 

¿Qué ha parecido Mardones? Sencillamente colosal. No hubo exageración, quizás todo lo contrario, en lo que de nuestro paisano hemos leído en revistas y periódicos del otro lado del Atlántico; es Mardones cosa única en su arte. Una garganta privilegiada, unas facultades en pleno apogeo, una escuela de canto formidable, así, formidable, y un dominio en los registros todos que entusiasman al más profano. Aquella “Canción de los Hugonotes” cúmulo de dificultades para un bajo, motivó su interpretación a que los ¡bravos! Y ¡vivas! atronasen el teatro.

La composición del programa fue un alarde por parte de nuestro Mardones, de dificultades y escollos. Mas ¿qué importa? Si desde el trono alto en que su voz se confunde con la de un buen tenor hasta las notas más bajas más profundas, todo lo domina. En los bajos se confunde el sonido de su privilegiada garganta con el de un bien construido órgano” 

Mardones cantó en la primera parte el aria “Di sposo… di padre” de A.C.Gomes; ”Le Cor” de A. Flegier; en la segunda: Romanza “Ilacerato spirito” de G. Verdi; y en la tercera: la cantiga “Una noite na cira do trigo”, y el zortziko “La del pañuelo rojo” de A.Aguirre.

Y quedaba la  otra actuación estelar de la mañana, Albina Madinabeitia, quien
Albina Madinabeitia, 1928
interpretó: Aria de Bach; Aires bohemios de Sarasate; Caprichos XIII y  XX de Paganini; y Polonesa brillante de Wieniauski.  De su actuación escribió el cronista de El Heraldo de Álava:
 

Nos queda poco espacio ya para alabar cual se merece la bellísima artista Albina Madinaveitia. Decir que estuvo insuperable, dominando el violín, es poco; es la dominadora del difícil instrumento, con su arco ha sabido pulsar con su instrumento el de todos los concurrentes. Y no fue nada lo que volcó sobre el programa. Obras conocidas porque los grandes ejecutantes las ponen en sus tournées, como para muestra y gala de sus facultades. Bach, Sarasate, Paganini, Wieniauski, -¡unos casi indocumentados!- tuvieron acertada interpretación en las excepcionales condiciones de la hermosa guipuzcoana. 

Aguardan a Albina días de gloria; aún está en el pórtico del triunfo, pero hay que asegurar que su dominio en el violín y sus aptitudes verdaderamente extraordinarias, le franquearán en poco tiempo los goces de un triunfo arrollador. La acompañó el pianista de Eibar don Juan Figuerido, con notable gusto, así como al bajo alavés le acompañó el viejo maestro señor Tabuyo, que tantos y tan buenos discípulos va creando con sus especiales condiciones de aptitud musical. 

El público a todos hizo salir al final del concierto para prodigarles la gran ovación, justa, merecidísima. Y nosotros se la prodigamos al mismo tiempo que ensalzamos al público que supo acudir a esta fiesta imborrable de arte y cultura” 

No me resisto a copiar unos párrafos de lo que el reconocido musicólogo vitoriano José Uruñuela escribió sobre el concierto, en el periódico La Libertad, el 6 de agosto: 

“La voz de Mardones, potente y sonora, ágil y flexible, provista de color y de matiz, posee como una de sus excepcionales características un ámbito extensísimo; lo mismo sostiene con naturalidad una nota grave y densa, como se dilata por la tesitura del tenor, y con un timbre uniforme alcanza en ella alturas impropias de su cuerda. Pero a todo ello hay que agregar un gesto y una técnica personal. Una valentía del gesto que cautiva al oyente. Mardones es un artista. Hacer sentir es patrimonio de muy pocos.

Albina Madinaveitia, la ya familiar artista, nuevamente puso una nota vibrante y fina en el concierto. Artista que comienza – con innegable temperamento y técnica limpia y ágil- siempre interesa y conmueve. Su arte es ante todo femenino. Y esto que en un varón pudiera ser, en cierto sentido, negativo, en ella adquiere un acento personal no desprovisto de encanto. Su interpretación del Aria de Bach nos dio nuevamente una confirmación de lo indicado. Reciba la gentil artista nuestra aclamación calurosa” 

Tras el concierto tuvo lugar  un almuerzo en honor de Mardones, organizado por el Ayuntamiento de Vitoria y la Diputación de Álava. Se desarrolló en el Hotel Frontón y para la muy reducida asistencia por invitación se sirvió un menú a todas luces excelente: Entremeses; revuelto de perrechicos; langostinos salsa tártara; pollo salteado a la inglesa; espárragos vinagreta; jamón en dulce y gelatina; huevo hilado; mantecado; tarta de yema; frutas, quesos; vinos variados; cafés, licores y habanos. Además de las primeras autoridades locales y provinciales asistieron al almuerzo Albina Madinabeitia y su tío Cruz Madinabeitia, como tutor de la aún menor de edad.

El alcalde Montoya entregó a Mardones  en nombre del Ayuntamiento y Diputación un pergamino confirmándole al cantante su nombramiento como hijo ilustre de Alava.
 Josemari Velez de Mendizabal
Argazkiak /Fotografías: JMVM

jueves, 3 de agosto de 2017

FIESTAS DE 1917- 1917KO JAIAK



Duela mende bateko jaiak gure lagunengana hurbildu nahian, ondoko lerroetan irakurleak aurkituko du,  1917ko abuztuaren 3an Gasteizko “La libertad” egunkariak zekarrena. 

Deseando acercar las fiestas de hace un siglo a nuestros lectores, en las siguientes líneas encontramos lo que el periódico vitoriano “La libertad” decía el 3 de agosto de 1917: 

“Aunque hasta mañana no comienzan oficialmente los festejos en honor de  nuestra excelsa patrona la Virgen Blanca, puede decirse que Vitoria arde ya en fiestas. Una pléyade de forasteros ha llegado a nuestra ciudad, invadiéndolo todo, y las calles y paseos de nuestra acicalada Vitoria presentan animado aspecto, alejándonos por un momento del monótono vivir provinciano Está a punto de comenzar el jolgorio. 

Son estos días de inusitada animación, de alegría, en que las multitudes se desbordan para expansionar sus afligidos espíritus, oprimidos por mil y mil contrariedades. Un viento de locura parece que nos impulsa a lanzarnos a la gran juerga que dentro de breves horas ha de comenzar. Ruidos estridentes, músicas alegres, acompañadas de chupinazos, nos despiertan de nuestro letargo para anunciarnos las fiestas. 

Las multitudes echaránse a la calle ansiosas de diversión, de verlo todo, de palparlo todo. La fiesta de la raza, que se celebrará en nuestro Circo taurino,
atraerá forasteros y los trenes llegarán abarrotados de visitantes. Vitoria transformaráse en estos días, ofreciéndose ante todos como populosa urbe, y por unos días, por unos días solamente, nos parecerá a los vitorianos que vivimos en otro planeta. ¡Dichosas las fiestas que tanta alegría nos proporcionan!  

Esta tarde se hará la entrega al Ayuntamiento de los gigantes y nanetes, y por la noche tendrá lugar la gran retreta. El real de la feria será el foco principal de la gran revolución. Allí un ruido ensordecedor que atronará el espacio, nos confundirá a los vitorianos
con los forasteros; las gangosas notas del órgano del “carrousell”, las descompasadas estridencias de la charanga del Circo Reina Victoria, el griterío de los vendedores, todo, todo ese jollín que tendremos levantará nuestros decaídos corazones, sin que por un momento nos acordemos de filias ni fobias, ni del manoseado problema de las subsistencias ni de la crisis del trabajo y otros que han constituído durante tres años y más nuestra constante pesadila. 

¡Señores, a divertirse tocan!