El Celedón de Oro es la distinción más popular que anualmente se concede en Vitoria-Gasteiz. Este es el blog de la Institución //
Urrezko Zeledona da Gasteizen urtero ematen den saririk herrikoiena. Hauxe da Erakundearen Bloga
Berriz ere dator Sabin Salaberri musikari, ikerle eta idazlea Sebastian Iradierren "La paloma"ren inguruko ekarpen batekin. Maisuki darabil gaia Aramaioko jakintsuak eta oraingo honetan "La paloma"ren zabalkunde erraldoiari buruzko datu batzuk ematen dizkigu, mundu osoan ezagutua izaterainoko prozesuaren hastapenetara eramaten gaituelarik.
En su
programación del mes de mayo de la temporada 22-23, la Orquesta Sinfónica de
Euskadi ofreció el emotivo “Concierto para violoncelo” de Erich Wolfgang
Korngold. El nombre de este compositor, además de difícilmente pronunciable,
resultaba desconocido para la mayoría de los oyentes. Sin embargo, Korngold
tiene una relación estrecha con la historia de la música alavesa: su influencia
fue decisiva en el reconocimiento universal de “La paloma” de Sebastián
de Iradier.
La
Paloma es, sin lugar a dudas, la canción más internacional de la historia,
que ha viajado a lo largo del tiempo por todo lo ancho del mundo, desde La
Habana hasta Zanzíbar. Fue cantada por el coro más grande del mundo, (88.600
personas) en Hamburgo, Alemania, el 9 de mayo de 2004.
Según los
entendidos, La paloma es la canción más versionada de todos los tiempos.
Ha formado parte del repertorio de las más grandes voces líricas del mundo: desde
María Callas hasta Julio Iglesias, pasando por Elvis
Presley, Bing Crosby, Duke Ellington, Mireille Mathieu y una lista infinita de
intérpretes. Nuestro recordado Primi González de Langarika reunió unas 1500
grabaciones diferentes, en versiones recogidas en todas las partes del mundo y en
todos los idiomas imaginables. El alemán Kalle Laar, a su vez, ha reunido 2.000
interpretaciones, aunque él considera que hay otras tantas desconocidas.
¿Cómo llegó
La paloma a adquirir esta fama internacional?
Como ya se
ha dicho, la canción debe muchísimo a Korngold. Este compositor, nacido en 1897
en Brno, actual República Checa, alcanzó en su juventud cimas muy altas en la música
del Imperio Austro-húngaro. Gozó del aprecio de Gustav Mahler, Richard Strauss,
Jean Sibelius y Giacomo Puccini. Pero por su condición de judío tuvo abandonar
su país y refugiarse en los EEUU de América, donde llegó a ser uno de los más
importantes e influyentes compositores de la historia de Hollywood.
¿Qué le
debe La paloma a Erich Wolfgang Korngold?
Durante el
efímero reinado (de 1864 a 1867) en México del emperador Maximiliano I, una
jovencita tonadillera mexicana, Concha Méndez (1848-1911), que luego alcanzaría
gran fama, solía cantar en el Teatro Imperial de la capital mexicana La
Paloma de Iradier, canción ya conocida en el país, pero que aún se popularizó
mucho más gracias a las aportaciones de la artista.
Carlota de
Sajonia-Coburgo-Gotha, hija de Leopoldo I de Bélgica y esposa de Maximiliano, era
mujer de gran cultura: había sido educada para gobernar y contaba con amplios
conocimientos en política, geografía, música y artes; hablaba francés, alemán,
inglés, italiano y español. De ideas liberales, dejó a su país un gran legado
de infraestructuras, obras sociales y de caridad; pero no gozó de popularidad
entre sus súbditos, que la consideraban extranjera y apodaron como "La
roja" por sus posturas radicales.
Carlota quedó
prendada de La paloma desde la primera ocasión en que la escuchó. La rindieron
por completo la cadencia de su ritmo y la nostalgia de su texto: “Si a tu
ventana llega una paloma, trátala con cariño: soy yo, que vengo a cantarte una canción
de amor”. Deseando escucharla, solía invitar a Concha Méndez a las fiestas de
palacio, para que interpretara la canción de Iradier.
El pueblo, consciente
del gusto de la emperatriz por La paloma, se burlaba de ella, cruel y
despiadado, cambiando el texto de algunos versos: “Si a tu ventana llega un
burro flaco, trátalo con cariño que es tu retrato”.
Tras el
triunfo de la revolución juarista y el fusilamiento de Maximiliano se celebró
en el Teatro Nacional una función, en la que intervenía Concha Méndez. El
público le solicitó que cantara La Paloma con el texto burlón. La
cantante se negó por respeto a la emperatriz, que languidecía en Europa con la
razón perdida.
Los
guionistas de la excelente película Juárez, que William Dieterle rodó en
1939, incluyeron en el guion varias alusiones a La Paloma. Erich
Wolfgang Korngold, autor de la banda sonora, utilizó La Paloma como tema
recurrente en distintas ocasiones. Aparece ya como uno de los temas en la
“obertura” de presentación de créditos. Luego la escuchará la pareja imperial en
forma orquestal en la escena de la terraza de palacio, al atardecer, cuando
ambos sueñan con un futuro triunfal; Carlota (Bette Davis) va recitando las
estrofas de la canción. La Paloma reaparece como fondo orquestal en la
despedida de Maximiliano y Carlota, cuando ella emprende el viaje a París para
tratar de disuadir a Napoleón III de la retirada del ejército francés de
México. De nuevo va a sonar La Paloma a petición del emperador, como
última gracia antes de ser ejecutado, en recuerdo de su amada esposa; la
cantará una contralto, vestida de mexicana, representando a Concha Méndez.
La película
gozó de un éxito modesto. Pero La paloma se convirtió en la canción de
moda en todos los lugares de Europa y América, donde se exhibió el filme. Korngold
cuidaba con esmero sus partituras y daba a la música de cine el mismo valor,
que a la sinfónica o de concierto. Escribió composiciones brillantes, llegando a
recibir el reconocimiento de la industria hollywoodiense con un Óscar. Sus
partituras son consideradas como obras maestras en su género y ejemplos únicos
de cómo la música puede potenciar la emoción de las imágenes cinematográficas. En
el caso concreto de La Paloma, la canción llegó a alcanzar en el mundo
entero un éxito sin precedentes, gracias a las magníficas versiones ofrecidas
por Korngold en la banda sonora del film citado de William Dieterle.
TEXTO: SABIN SALABERRI
Argazkiak: wikipedia
EGILE BERAREN GEHIAGO SEBASTIAN IRADIERRI BURUZ / MÁS DEL MISMO AUTOR SOBRE SEBASTIAN IRADIER
Sebastian Iradier musikagile arabarra da gaurko gaia, nola ez Sabin Salaberri adituaren eskutik. Gehienon iritziz, ez zaio Iradierri bere herrian, behar zuen merezimendua eskaini. Urrezko Zeledonek tantatxo bat jarri nahi izan dute aintzatespen horren ozeanoan, eta irakurlearengana lagin txiki bat darama Salaberriren jakintzari esker.
El autor y
la obra
A Sebstián
de Iradier le ocurre con La paloma lo que a los arquitectos del románico
y del gótico: admiramos las obras, pero desconocemos a sus autores. Este
fenómeno de fagocitosis se da mucho en música en el mundo de la canción: las tarareamos
en la ducha (La del pañuelo rojo, Strangers in the night, O
sole mío), escuchamos a diario versiones de melodías famosas; pero no nos
ocupamos en absoluto en saber quién su autor. La obra ha terminado por devorar
al autor.
“La sonrisa de
Iradier”
En la
primavera de 1935, Pío Baroja estaba tomando apuntes para su novela “El cura de
Monleón”. En sus recorridos por Vitoria y algunos pueblos de Álava le solía acompañar
Gonzalo Manso de Zúñiga, director del Museo de San Telmo. Charlando un día en
el restaurante Beltrán de la calle Dato de Vitoria, “donde nos servía una guapa
chica de Vera”, Baroja preguntó a Zúñiga por Iradier el músico, autor de la popular canción La Paloma. Zúñiga sabía algo sobre Iradier el explorador, pero nada del músico.
Se comprometió a averiguar. Contactó
con Teodoro Iradier, sobrino-nieto de Sebastián y obtuvo datos, con los que Pío
Baroja escribió en el periódico “Ahora” de Madrid, en cinco entregas entre los
días 2 y 31 de mayo de 1936, una interesante semblanza, con bastantes inexactitudes,
titulada “La sonrisa de Iradier”.
Venancio
del Val realizó un estudio serio sobre Sebastián de Iradier, publicado por la
Diputación Foral de Álava en la colección “Los alaveses”. Hasta entonces fueron
constantes los errores e inexactitudes sobre el nombre, apellidos y lugar y
fecha de nacimiento de Iradier. Se le llamó Tomás; su segundo apellido ha
variado entre Samaniego, Salaberri e Iturburu. El lugar de su nacimiento ha
bailado entre Vitoria, Laguardia, Elciego, Sauciego (mala lectura de la “L” y
de la “n” del texto manuscrito), o Janciyo (peor lectura) en la provincia de
León. Los más cautos se limitan a decir que “no se sabe a punto fijo dónde
nació”.De la fecha de su nacimiento
Baroja no dice nada; otros autores lo sitúan “hacia 1807” o “en fecha
indeterminada”. El “El arreglito” se convirtió en “El angelito”. Y el propio Venancio
del Val, apellida Ibarburu a su esposa Brígida Iturburu.
Familia
Sebastián
de Iradier y Salaberri nació en Lanciego el 20 de enero de 1809, hijo de
Santiago Iradier Arce, de oficio sastre, y de la vitoriana Mª Eusebia Salaberri
Torón. Años más tarde se trasladaron a Vitoria, al número 101 de la calle
Correería, donde la familia aumentó.
Los dos
apellidos de Sebastián proceden de Iparralde o Baja Navarra. Iradier,
derivación navarra de Iradieder, llegó a Lanciego a través de Andosilla y
Viana.Ramificaciones de la familia son
el explorador Manuel de Iradier y Bulfi; el político don Eduardo Dato Iradier;
el arquitecto Pantaleón Iradier, autor del Instituto de Segunda Enseñanza, hoy
Parlamento Vasco, y de la plaza de toros; su hijo Cesáreo, también arquitecto,
que proyectó el Nuevo Teatro y el Hospital Molinuevo; y Teodoro Iradier,
fundador de los “boy-scouts” de España.
De la rama
Sallaberry son mi antecesor Saturnino Salaberri, de Zalduondo, su hermana Mª
Eusebia, madre de Sebastián de Iradier; Felicia Olave Salaverri, gran benefactora
vitoriana; los hermanos Salaverri Aranegui: José Mª (Superior General de la
Compañía de María y escritor), Mª Nieves (Ursulina de Jesús, Medalla al Mérito
del Trabajo en 2008) y Fernando (Académico de la Academia de la Televisión).
Formación. Salvatierra
Sebastián
aprendió las primeras nociones musicales con el organista de Lanciego, cantando
en el coro parroquial. A los nueve años se traslada a Vitoria, donde entró a
formar parte como tiple del coro de la Colegiata de Santa María. Amplió sus conocimientos
con Francisco de Area, hasta conseguir una sólida formación musical, así como
una buena preparación cultural.
A los 16
años se le adjudica por su buena preparación y sin concurso la plaza de
organista de la parroquia de San Miguel Arcángel de Vitoria. A los 18 ganó la
misma ocupación en Salvatierra en un concurso brillante, en el que arrasó
compitiendo con otros nueve curtidos aspirantes.
Gracias a
los trabajos de investigación de Kepa Ruiz de Eguino, tenemos nuevos datos de
su estancia en Salvatierra. Además de organista y animador de festejos, llegó a
ocupar puestos importantes en la Junta Municipal con su suegro don Fernando
Yturburu como alcalde en funciones.
De espíritu
liberal y divertido, fue un organista competente, pero de escaso espíritu
religioso: en sus improvisaciones intercalaba temas profanos disfrazados
hábilmente, incluido el Himno de Riego. En la villa alternaba bailes y fiestas,
interpretando al piano y a la guitarra boleros, seguidillas y temas populares.
Y cantaba con una excelente voz de tenor. Joven, simpático y elegante,
cautivaba a la juventud, sobre todo femenina. Su conducta, un tanto disipada
para las costumbres locales, no gustaba al clero y a las mentes conservadoras
de la villa. Cuentan que el párroco le recomendó en cierta ocasión casarse y
sentar cabeza. Sebastián le replicó, que todavía no había encontrado una moza
que le gustara especialmente. “Claro; – le dijo el cura – como le gustan a
usted todas…”
Contrajo
matrimonio con Brígida Iturburu Díaz de Durana. Tuvieron cinco hijos, de los
que sobrevivió Pablo, que estudió medicina y, sin duda por la propaganda que su
padre hacía de Cuba, ejerció su profesión en las Antillas; aunque no renunció a
la vocación paterna de escribir canciones.
La “huida”
En 1833
Sebastián solicitó y consiguió permiso para mejorar sus conocimientos de
composición en Madrid. Su puesto de organista sería cubierto interinamente por
su discípulo Antonio Ruiz de Landazábal. Y aquí se abre un capítulo confuso en
la trayectoria vital de Iradier.
Pío Baroja,
que en repetidos escritos ensalza la figura novelesca del músico, afirma que la
verdadera razón de ausentarse no fue el deseo de completar su formación
musical, sino que “escapó de Salvatierra a uña de caballo… perseguido por las
iras de un marido engañado”. Kepa Ruiz de Eguino da una versión muy diferente. Según
sus investigaciones, en los dos años siguientes a su supuesta huida, Sebastián
de Iradier todavía permanecía en Salvatierra. En 1834 aparece defendiendo la
causa liberal contra los absolutistas. En 1835, siendo alcalde en funciones su
suegro don Fernando de Yturburu, forma parte de la junta del ayuntamiento como
Regidor y Proveedor Síndico General. En este puesto, se vio obligado enfrentarse
a Bruno Villarreal, mariscal del ejército carlista, por motivos diversos, entre
ellos el del alojamiento de tropas militares.
Tras cinco
años en Madrid, una vez concluida la guerra, Iradier vuelve a Salvatierra en
1840, para reclamar su sueldo de organista. Meses más tarde forma parte del
tribunal, que otorga la plaza vacante dejada por él a su amigo y discípulo
Antonio Ruiz de Landazábal.
De todo
ello se deduce que la “huida a uña de caballo” es invención de Pío Baroja,
aunque la conducta desenfadada de Iradier, a quien Baroja parece admirar, diera
pistas. Santiago Iradier, padre de Sebastián, llegó a decir que su hijo había
dejado el puesto de Salvatierra “por haberle obligado las circunstancias de la
guerra”. El propio Sebastián alude alguna vez a las vejaciones sufridas.
Músico
competente y bien preparado
Se decía en
Madrid, que Iradier era un músico mediocre, sin formación seria; un vividor
habilidoso, que supo triunfar en la vida, aprovechando ventajosamente sus dotes
personales, así como las circunstancias que le rodearon. Esta opinión se
fundamenta en la afirmación de Francisco Asenjo Barbieri, para quien Iradier
“fue un autor plagiario…de gran historia y poca vergüenza”.
Existen
datos evidentes de que no fue así. Ya desde su juventud mostró unas condiciones
musicales excepcionales y una buena formación técnica. Y a lo largo de su vida
exhibió tesón, voluntad y afán de superación. Llegó a ser un profesional
competente y cualificado.
Estudió
composición en Madrid con Baltasar Saldoni. Lo hizo con eficiencia, pues poco
después es nombrado catedrático de solfeo en el Real Conservatorio de Música de
Madrid. También impartía clases particulares de canto. Su apreciable bagaje de
méritos le introdujo en los círculos musicales de Madrid. Fue socio de mérito
en la sección de compositores del Liceo Artístico, vicedirector de la Academia
Filarmónica Matritense, catedrático de armonía y composición en el Instituto
Español, profesor del Colegio Universal de Madrid y socio de honor de la
Academia Filarmónica de Bayona.
Fue un
destacado músico activo. Adquirió gran prestigio como compositor de aires de
salón, colaborador de autores de zarzuelas y, sobre todo, autor de canciones
ligeras. También fue apreciado como cantor y como acompañante de canto, tanto
al piano como a la guitarra. Marietta Alboni, excelente intérprete de Rossini y
Donizetti, le apreciaba. En su gira por América del Norte y del Sur para
promocionar a la todavía niña Adelina Patti, eligió como maestro concertador a
Iradier, quien alternó actuaciones como pianista, guitarrista y director de
orquesta.
En los
círculos aristocráticos
Sebastián
de Iradier se relacionó en Madrid con importantes figuras de la música (Carnicer,
Saldoni, Oudrid), de las letras (Espronceda, Zorrilla) y de la política (Narváez,
González Bravo).
Supo introducirse
en los salones aristocráticos. Apuesto, elegante y afable, era bien recibido
por duquesas y marquesas como profesor de canto de sus hijas. Fue especialmente
apreciado por doña María Manuela Kirkpatrick, condesa de Montijo, cuyas hijas Francisca,
futura duquesa de Alba, y Eugenia, futura emperatriz de Francia, fueron alumnas
suyas.
Requerido
por Eugenia de Montijo, en 1850 viajó a París. Se introdujo en los círculos
musicales parisinos. Trató a Rossini, Stendhal y Próspero Merimé. Se relacionó
con las cantantes Pauline Viardot, María Malibrán y Marietta Alboni, que
interpretaban sus canciones. La música de Iradier, reflejo del exotismo español
entonces de moda, se paseó con éxito por los salones París. (3)
Autor
controvertido
Aunque,
como ya se ha dicho, gozó de la estima de músicos notables, con los que
colaboró en ocasiones, no todos le tributaban el mismo aprecio. Asenjo Barbieri
fue especialmente duro con él: en su artículo del “Diccionario Enciclopédico
Hispano-Americano” dice de manera cortante: “Muerto en 1865. Fue autor
plagiario y editor de canciones españolas, que cantaba (dicen) con gracia.
Hombre de gran historia y de poca vergüenza”.
Tampoco fue
muy amable con él el editor navarro Bonifacio Eslava, hermano del músico
Hilarión, insinuando que “La Paloma” era en realidad plagio de una canción
popular cubana.
América
¿Estuvo Iradier en
Cuba? Álvaro Fdz Rodas, que ha investigado profundamente sobre la vida del
autor, lo niega, basándose en dos argumentos: no ha encontrado datos que confirmen
el viaje y la estancia de Iradier en la isla caribeña; por otro lado, la
estrecha agenda de sus viajes entre París y Madrid por aquellas fechas, no deja
hueco para un viaje largo.
Venancio del Val, en cambio, no tiene dudas. Según éste,
la célebre cantante Marietta Alboni organizó en 1854 un viaje a América, llevando
a Iradier como maestro concertador. Se dirigieron a Nueva York. Se trasladaron
luego a Boston, Filadelfia y Nueva Orleans, Después a Méjico, La Habana y
América del Sur. De regreso a Nueva York, la compañía se disolvió. Iradier se
quedó algún tiempo allí dando lecciones de guitarra y de canto, para regresar
finalmente a Europa y, fiel a su talante bohemio y aventurero, recorrer
Inglaterra, Alemania y Rusia.
La habanera
A su
regreso de Cuba, Iradier publicó numerosas canciones en editoriales de Londres,
París y Mainz (Alemania) con traducción de los textos al francés y al italiano.
¿Eran suyas originales o tomadas del acervo popular?Le cabría, en todo caso, el mérito de
haberles dado su toque personal y popularizado en los ambientes cultos de
Europa.
Fue él
quien introdujo en Europa la “Danza lenta” cubana. Heugella denominó “chanson havanaise”.
Más tarde Bizet, al incorporar una canción de Iradier en su ópera “Carmen”, le
dio el nombre de “Avanera” (así). El ritmo llamó poderosamente la atención en
Francia y a él recurrieron desde Saint Säens y Chabrier hasta Albéniz, Debussy
y Ravel. Muchos plagiaron a Iradier sin mencionarlo para nada. Edouard Lalo
utilizó “La neguita” en su “Sinfonía española” y Georges Bizet hizo lo mismo
con “El arreglito” en “Carmen”. También son plagios de Iradier “Confidencia”
(de “La jaca de terciopelo”) de Antoine le Carpentier y el “Intermedio de La
boda de Luis Alonso” (de “Café caliente”) de Gerónimo Giménez.
¿Cómo era
Iradier?
Fue un personaje interesante y novelesco, de
espíritu poco sosegado y sin arraigos ni ataduras familiares. Vivió con
intensidad, sacando el mejor partido a las situaciones con que le enfrentó la
vida. Se comprende que llamara poderosamente la atención de cuantos lo
conocieron y que su personalidad provocara entusiasmos fervientes y envidias
ponzoñosas.
Fue un
profesional mucho más serio y responsable de lo que una visión superficial de
su carrera pudiera hacer suponer. La brillantez con que superó los distintos
concursos a los que se presentó, muestran a un músico preparado y
competente.La estima de Rossini,
Stendhal y demás personajes de lengua acerada, no deja lugar a dudas.
Pío Baroja nunca ocultó su fascinación por el compositor.
Es magnífica la semblanza trazada en “La sonrisa de Iradier”. Más tarde
escribiría: “Sebastián de Iradier era un hombre elegante, esbelto, de cara
larga, nariz bien perfilada, ojos sonrientes, bigotes y melena bien cuidados.
Parece compañero de Espronceda o de Zorrilla”; “Iradier es una figura
atractiva, en gran parte por su oscuridad. Esta desaparición, este hundimiento
en el vacío, es muy vasco…Hay mucho músico famoso y hasta ilustre, que tiene
menos originalidad y menos bagaje que el pobre Iradier”;“Iradier era un sujeto
interesante, era como el Iparraguirre de los salones. Este alavés no pensó que
su música pudiera tener importancia. Vivió al día, puso unas letras detestables
a sus canciones, se divirtió, mariposeó entre las bellas damas de la corte de
Isabel II y de Napoleón III, viajó por América y, cuando volvió a Vitoria, le
debió entrar la melancolía y se murió”
Iradier y
Bizet
Otra leyenda curiosa cuenta que, tras el fracaso de la
primera representación de “Carmen” en París en marzo de 1875, Eugenia de
Montijo, altamente interesada en el éxito de una ópera de ambiente español,
aconsejó a Bizet la ayuda de Iradier. El músico alavés habría ofrecido a Bizet
tres habaneras, de las que el compositor francés eligió una. Con las
modificaciones aconsejadas por Iradier, la reposición de la obra en Viena en
octubre de ese mismo año alcanzó un éxito clamoroso. Una historia bella, pero
totalmente inverosímil; Iradier no pudo aconsejar a Bizet tras el fracaso de
“Carmen”; había fallecido diez años antes.
Cansado y enfermo, en 1865 regresó a Vitoria y se instaló
en el n.º 5 de los Arquillos. No dejó de visitar en Salvatierra a su antiguo
discípulo y sucesor como organista, Antonio Ruiz de Landazábal. Falleció el 6
de diciembre de 1865. Por ironías del destino, sus restos descansan en el
cementerio de Santa Isabel de la capital alavesa a pocos pasos de la tumba de
Bruno Villarreal; acérrimos enemigos en vida, acabaron enterrados al lado.
BIBLIOGRAFÍA
Manuel
de Aranegui.La familia Iradier. Boletín “Excursionista Manuel
Iradier”, nº 94, 1966.
Pío
Baroja. La sonrisa de Iradier. Madrid, Periódico “Ahora”, 2 – 31
de mayo de 1936.
Paula
Garaicoechea.Los Iradier y su paso por la capilla musical de la
Universidad de Vitoria. Vitoria, Diputación Foral de Álava, Fiestas de San
Prudencio y Ntra. Sra. de Estíbaliz, 1995.
Maximino
Lizarralde. Un músico alavés decidió el éxito de la ópera “Carmen”.
Rev. “Fin de año”, 1952.
Dionisio
Preciado. Sebastián de Iradier (1809-1865), organista y “sacristán
mayor” en Salvatierra de Álava. Madrid, Revista de Musicología, vol. VII,
1984, nº 1.
Kepa
Ruiz de Eguino.Nuevas noticias de Sebastián Yradier Salaberri en
Agurain. Sin publicar.
Venancio
del Val. Sebastián Iradier. Vitoria, Diputación Foral de Álava,
Col. “Los alaveses”, nº 10, 1995.
Testua: SABIN SALABERRIk 2022ko martxoaren 22an, Prudentzio Deunaren Lagunen KOfradian emandako hitzaldia da. / El texto es el correspondiente a la conferencia que SABIN SALABERRI dio el 22 de marzo de 2022 en conferencia organizada por la Cofradía de Amigos de San Prudencio.