viernes, 5 de octubre de 2018

VIOLENCIA CONTRA MUJERES EN AÑANA. DEL XV AL XVIII


 Juan Carlos Abascal ikerlari gasteiztarrak beste behin dakarkigu bere lan-ekarpena txoko honetara. Eta oraingoan sekulako gaurkotasuna duen gai batekin dator: generoko indarkeria, historiari begira eta Añana lurraldeko gizarteari dagokionez.

Juan Carlosek XV eta XVIII mendeak hartzen ditu mugarri gisa eta ikusten denez, emakumeen aurkako bortizkeria ez da bakarrik, zoritxarrez, egungo tragedia. Gure gizartean ere garai guztietan azaldu da horren tamainako kaltea, indar guztiekin salatu behar duguna. Eskerrik asko Juan Carlosi bere lanarengatik.


Voy a tratar un tema que está de actualidad hoy en día y que afectaba a nuestros antepasados en los pueblos de la Cuadrilla de Añana durante los siglos XV al XVIII. Vamos a conocerlo. No será exactamente igual a como los vivimos hoy, pero sí perfectamente asimilables Voy a citar nombres de personas y pueblos donde ocurrieron los hechos, pero, por favor, que nadie tenga la ocurrencia, pensamiento, de relacionarlos con personas que con esos apellidos viven en esos mismos pueblos en la actualidad, ya que tiene un cien por cien de posibilidades de equivocarse, ya que entonces los apellidos era pocos y muy comunes.

Violencia contra la mujer es la que se ejerce por su condición de mujer. Esta violencia es consecuencia de la discriminación que sufre tanto en leyes como en la práctica, y la persistencia de desigualdades por razones de género. En esta violencia contra la mujer se presentan numerosas facetas que van desde la discriminación y el menosprecio hasta la agresión física, sexual, verbal o psicológica y el asesinato, manifestándose en diversos ámbitos de la vida social, laboral y política, entre los que se encuentran la propia familia, la escuela, la Iglesia, el Estado, entre otras.

Hoy quiero centrarme en los casos de agresión física, en especial los que resultaron en muerte de la mujer agredida. Tema por desgracia de rabiosa actualidad. Dentro de nuestra Cuadrilla de Añana, en octubre del año pasado, nos vimos sorprendidos por el asesinato a manos de su marido, del que se hallaba en trámites de separación, de nuestra vecina de Turiso, Ana Belén Jiménez.

Vamos a ver como la historia se repite. Lo de Ana Belén no es un hecho aislado, sino que la violencia contra las mujeres viene desde hace ya muchísimos años. Lo que ya es casualidad es que sea precisamente el pueblo de Turiso el principal foco de atención de nuestro tema de hoy.

Muchos años antes, en un procedimiento entre 1636 y 1638, encontramos un proceso criminal contra Juan Pérez de Ullibarri, vecino de Turiso, a instancia de María Román, acusándole de heridas y malos tratos. Este caso se halla en el Archivo Histórico Nacional, dentro de la unidad Consejo de Inquisición. Años más tarde, y en el mismo pueblo de Turiso, y a través del Archivo Histórico Provincial de Álava, dentro de la unidad 1.1 Judiciales, encontramos el 11 de abril de 1699, la apertura de unas diligencias judiciales tras la muerte de María Cruz Ircio, natural de ese pueblo de Turiso.

Pero no siempre y al igual que en la actualidad, se encontraron los culpables de estas muertes violentas o las pruebas, como es el caso que tenemos en la causa criminal de oficio instruida para averiguar el motivo de la muerte de María Ruiz de Loizaga, vecina de Molinilla, que apareció ahogada en el río Ebro. Sin embargo, en un Auto asesorado dado en Fontecha el 31 de agosto de 1719, se manda sobreseer la causa en tanto no aparezcan nuevas pruebas de que el ahogamiento no fue violento. Esta causa se halla en el Archivo Histórico Provincial de Álava, dentro de la unidad Justicia Real Ordinaria.

Es frecuente encontrarnos hoy en día con órdenes de alejamiento, principalmente de maridos hacia sus mujeres, por mor de los malos tratos. La orden de alejamiento es una pena privativa de derechos regulada en el artículo 48 del Código Penal. Jurídicamente la orden de alejamiento se configura como la pena de “prohibición de aproximación o comunicación con la víctima o aquellos de sus familiares que determine el juez”.

De esta forma esta pena privativa de derechos lo que impone es una restricción a la libertad de deambulación con la finalidad de que la víctima quede protegida de forma efectiva de sufrir la comisión de un delito de los tipificados en el artículo 57 del Código Penal. Los delitos de los que se protege a la víctima con la imposición de esta medida son los siguientes: homicidio, aborto, lesiones, contra la libertad, de torturas y contra la integridad moral, trata de seres humanos, contra la libertad e indemnidad sexuales, la intimidad, el derecho a la propia imagen y la inviolabilidad del domicilio, el honor, el patrimonio y el orden socioeconómico.

Estas órdenes de alejamiento, en la actualidad legisladas, no son nuevas o modernas.  Aunque ahora os relato un destierro a principios del siglo XIX, fuera de nuestro título, viene a cuento porque los malos tratos venían ya desde el siglo anterior.

Así en el ya mencionado Archivo Histórico Provincial de Álava, dentro de la unidad Justicia Real Ordinaria, encontramos la Real Provisión de Fernando VII, para que se cumpla la sentencia de destierro dada contra Julián García por malos tratos a su mujer y oposición a la justicia. En el mismo expediente están los justificantes de dos recibos de pagos por el depositario de los bienes embargados de Julián García, de 7 de octubre y 29 de diciembre de 1807. Actuó como juez de la causa, Juan Crisóstomo Pérez de Aransolo, alcalde y juez ordinario de Comunión en fecha 1807-9-23.

Vamos a terminar con el caso de Marina Ortiz de Anuncibar, ya que su asesinato afectó a la convivencia de todos los vecinos de un pueblo de nuestra Cuadrilla, en el Ayuntamiento de Kuartango: Luna. Además, a través de este caso descubrimos cómo se empleó la tortura para descubrir a los culpables.

Marina Ortiz de Anuncibar fue atacada por dos desconocidos el domingo 14 de enero de 1.601, en la localidad alavesa de Luna. Le dieron multitud de golpes y después de violentarla la abandonaron moribunda en el camino. Una vecina pasó por el lugar de la agresión y avisó en el pueblo de la tragedia. Las campanas de la parroquia tocaron para que la moribunda fuera ayudada, pero nadie acudió en su socorro. Por un auto judicial, el alcalde de Luna ordenó prender y poner en la cárcel real del valle de Kuartango, a todos los vecinos por no haber acudido al insistente repique de campanas que anunciaba la suerte de Marina. La desdichada murió y tras diversas sesiones de tortura, dos vecinos aparecieron como culpables. Fueron ejecutados en la horca, mientras los restantes vecinos de Luna fueron exculpados por no prestar ayuda pues cuando sonaron las campanas eran las dos de la noche y en ese tiempo “las gentes del lugar estaban sosegadas y reposando en sus casas y en sus camas como personas que se recogen temprano por cansancio”


Texto: Juan Carlos Abascal

Argazkiak: web concilia2

lunes, 1 de octubre de 2018

UN PERIÓDICO CIRCUNSTANCIAL


Eduardo Valle Pinedo ikerlaria berriz ere agertzen zaigu gure txoko honetan, oraingoan efemeride berri batekin. Celedon aldizkariak ehun urte betetzen ditu aurten eta mendeurrenak gure blogean tokitxo bat eduki behar zuela iruditu zaio. Egileak dioen moduan, Celedon agerkariak bere mugarria du Arabako prentsa idatzian eta egun publikatzen ez den arren, oraindik ere ikerlari eta irakurzale askok erabiltzen du, goi mailako kolaboratzaile ugarik hartan idatzitako gai mamitsuen bila.

Este año se cumple el centenario del estreno del pasacalle Celedón. Pero no hay que olvidar que con ese mismo título hubo una publicación, vitoriana a más no poder, que también vio la luz en 1918. 

Celedón se definía y se anunciaba como un “Periódico circunstancial de fiestas” porque estaba ideado para publicarse sólo cuando llegaban las fiestas de la Virgen Blanca. El padre de la criatura fue Guillermo Sancho Gorrochano, nacido en Velada (Toledo) y enamorado de nuestra ciudad, en la que estableció su residencia y donde dejó impresa toda su obra. Cualquiera que consulte su nombre en Auñamendi Eusko Entziklopedia leerá: «Escritor alavés». Y no puede ser de otra manera ya que su obra literaria estuvo centrada, casi al cien por cien, en Vitoria y sus alrededores. Hombre de prosa ágil, destacó también por su verso fácil, lleno de chispa y gracejo. Esa habilidad para la rima quedó plasmada en multitud de poemas, algunos más seriosy otros más simpáticos y desenfadados. 

El día dos de agosto de 1918 el diario La Libertad informaba de la inminente publicación de Celedón, al tiempo que relacionaba algunas de las prestigiosas firmas que colaborarían en ese primer número: Eulogio Serdán, José Ortega Munilla, José Colá y Goiti, Ángel Eguileta…También se indicaba que la tirada iba a ser enorme «a pesar de la carestía del papel». 

El domingo cuatro de agosto salió a la calle la nueva revista, confeccionada por los cajistas de La Libertad y editada en la Imprenta Vitoriana, la que radicó en el primitivo número 53 de la calle Dato. El ejemplar constaba de doce páginas y su precio era de 10 céntimos, aunque para los suscriptores del diario antes citado resultó gratis. 

El estreno del “periódico circunstancial” fue un auténtico éxito, lo que animó a don Guillermo a continuar en los años sucesivos.Y así fue hasta 1936, año en el que dejó de publicarse dada la situación creada por la guerra civil. Hubo que esperar hasta 1946 para que volviera a los quioscos y librerías con regularidad, aunque de forma excepcional reapareció en 1939 con una edición compuesta por una buena parte del contenido original preparado para el año del estallido de la guerra. Como curiosidad, mientras algunos versos originales aparecen censurados, sorprende que se “colara” algún nombre de calle que había sido suprimido al comenzar la contienda.

Tras el fallecimiento de Guillermo Sancho en 1942, la época de posguerra trajo el cambio en la dirección de Celedón, aunque dicha tarea siempre ha sido desempeñada por descendientes del fundador.Lo que permaneció invariable fue el alto nivel de los colaboradores y la temática, siempre centrada en las cosas de nuestra tierra. 

Pero hay una aportación de esta revista a nuestro folklore que merece capítulo aparte: el haber sido soporte material para la representación gráfica de Celedón, el personaje símbolo de nuestras fiestas. En efecto, desde 1917 la única referencia visual que existía del antiguo y popular vecino de la calle Zapatería era la figura del cabezudo —bastante feo y desaliñado, en mi opinión— que con sus colegas de cabeza grande y con los gigantes formaba parte de la comparsa que salió por primera vez a las calles en ese año.Fue en 1923 cuando el gran pintor y dibujante Obdulio López de Uralde incluyó en el número seis de la publicación unas viñetas donde plasmó su idea y la de Guillermo Sancho acerca del aspecto que debiera tener el bueno de Celedón y que es, con ligeros cambios, el que hoy conocemos. Y además lo dibujó llegando a Vitoria «procedente de la gloria», toda una declaración de principios que se convertiría 34 años más tarde en la “bajada” del muñeco desde los cielos. 

Muchos vitorianos y vitorianas de diferentes épocas convirtieron la adquisición del correspondiente ejemplar de Celedón en un trámite inexcusable al llegar las festividades agosteñas. Sus textos, sus fotografías y hasta sus anuncios de elegantes comercios o humildes tascas son un relato de la intrahistoria de nuestra ciudad y referencia obligada para quien quiera conocerla. 

En 2012 salió a la venta el número 93 bajo la dirección de Eduardo Suso. No hubo número 94 y desde entonces se le echa en falta.

                                                           Testua eta argazkiak: Eduardo Valle Pinedo

lunes, 24 de septiembre de 2018

A LAS ONCE, LAS DOCE


Eduardo Valle ikerle eta adiskidea berriro agertzen zaigu txoko honetara; oraingoan, hain gai eztabaidagarria bihurtu zaigun ordu aldaketa dela-eta. Duela mende oso bat egiten du atzera bere idazkian, eta Gasteizen lehen aldaketa hura nola bizi izan zen deskribatzen digu, ohiko bere idaztankera erakargarriaz. Badirudi ez direla ezadostasunak egungo errealitatea bakarrik. Orduan ere iritziak zatituta zeuden.

Era 1918 y la primera guerra mundial estaba a punto de terminar. Sin embargo, hacía tiempo que se notaban sus efectos en forma de paro, pérdida de poder adquisitivo y subida de precios en productos de primera necesidad. Tampoco ayudaba la falta de escrúpulos del gremio de los aprovechados, acaparadores y especuladores de diverso pelaje. Siempre los ha habido, en la guerra y en la paz

 La situación en Vitoria no era muy diferente a la de los alrededores. El alto nivel de desempleo se combatía a duras penas con algunas obras que se llevaban a cabo por entonces, tales como la traída de aguas de Elguea o la construcción del Nuevo Teatro en la calle San Prudencio. Mientras, las subsistencias disparaban su precio a pesar de la intervención de los poderes públicos y se empezaba a hablar de comedores sociales y de cantinas escolares para los niños pobres. En fin, un escenario muy negro.

Tan negro como el carbón, cuya escasez constituía un problema de primer orden tanto para la industria como para los hogares. Es por ello que el gobierno de turno, dirigido por Antonio Maura, siguiendo la idea puesta en práctica en otros países, publicó un Real Decreto por el que se implantaba por vez primera el horario de primavera-verano con el fin de ahorrar el encarecido combustible. La disposición, dictada el tres de abril de 1918, tendría efectos prácticos el quince del mismo mes. Ese día, curiosamente lunes, a las once de la noche, las manecillas de los relojes se adelantarían a las doce. 

En Vitoria, como en todos los sitios, el cambio de hora generó opiniones para todos los gustos. Aunque según los comentarios de la prensa de la época, la gente, en general, se lo tomó a chacota y con bastante cachondeo, como el que “agradeció” al gobierno que suprimiera de un plumazo una hora que, de haber transcurrido con normalidad, habría sido —dado la que estaba cayendo— una hora de sufrimiento.

Llegadas las once de la noche del día quince de abril, el público de los cafés que estaban abiertos esperaba con expectación el momento del cambio horario. Un buen número de personas se concentró en la plaza de la Virgen Blanca, junto al monumento a la batalla de Vitoria, para ver cambiar la hora en el reloj de San Miguel. La operación se desarrolló con puntualidad británica provocando ovaciones entre los partidarios de celebrar la novedad como si fuera el año nuevo —así lo querían festejar en Madrid y en otras grandes ciudades— y muestras de desagrado de los que consideraban que aquello era poco menos que un acto contra natura. 

Al cabo de un rato, unos cuantos poteadores con ganas de echar la espuela se traían en plena calle una buena discusión a cuenta del cambio de hora: que si a las tres serán las cuatro, que a las cuatro serán las tres, que si tal y que si cual. Todos querían tener la razón y la controversia subía de volumen por momentos. Guillermo Sancho Corrochano describió la escena en el periódico La Libertad con su habitual gracejo y pensó, camino de su casa, que los trasnochadores no se pondrían nunca de acuerdo… salvo para lo de la espuela

Esto del cambio de hora sigue siendo motivo de discusión. Unos defienden su efecto beneficioso para el ahorro y otros aseguran que no sirve para nada. Al recuerdo de uno de estos últimos está dedicado este artículo. A Manolo, un blusa de Belakiak que no cambiaba la hora de su reloj cuando todos los demás lo hacíamos. Un buen tipo al que conocí hace muchos años y que a las preguntas acerca de su “costumbre” siempre respondía: ¡Pa’qué!

 Eduardo Valle Pinedo

jueves, 20 de septiembre de 2018

JULIO ROCA, UN GRAN CELEDÓN DE ORO. URREZKO ZELEDON HANDIA


Atzo arratsaldean sekulako jai giroa izan zen Gasteizko Printzipal Antzokian, 2017ko Urrezko Zeledonaren emate-ekitaldian. Julio Roca izan zen protagonista nagusia eta Antzokia txaloz bete zuen publikoak argazkilari gasteiztarrak hiriko alkatearen eskuetatik golardoa jasotzean. Beste adibide bat, hain zuzen, sariaren epai mahaiak bere erabakian asmatu zuela frogatzeko.

Gasteizko Udal Musika Bandak oso egitarau egokia prestatu zuen ekitaldirako. Jose Mardones izan zenaren inguruan osatu zen musika-eskaintza eta Mikel Zabala baxu lirikoaren parte hartze egokiaren bidez Mardones bere osotasunean disfrutatu ahal izan zuten ikusleek.

Extraordinario ambiente el que ayer tarde se vivió en el Teatro Principal de la capital alavesa, para asistir a la entrega del Celedón de Oro 2017, que como es sabido había recaído en el fotógrafo vitoriano Julio Roca. Una explosión de aplausos llenó el Teatro al subir el premiado al escenario, muestra inequívoca de que el jurado había acertado en la elección del galardonado.

La Banda Municipal de Música, bajo la dirección de Hilario Extremiana, había compuesto un programa musical alrededor de la figura del bajo lírico alavés José Mardones. Con Mikel Zabala como bajo, interpretando trozos de ópera que en su día ya hizo suyas el cantante de Fontetxa, se cumplió de manera exitosa el objetivo del programa, que no era otro que recordar a quien en su día fue
considerado como el mejor bajo del mundo.

Pero la figura central del acto fue, obviamente, Julio Roca, quien recibió de manos del alcalde Gorka Urtaran el preciado galardón. El alcalde recalcó la labor llevada a cabo por Roca a través de la Fundación Zuzenak, y llegó a considerar a Julio como el gran fotógrafo de la vida social gasteiztarra. ¡Está con su máquina allá donde vayas! dijo del galardonado.

Roca agradeció a Celedones de Oro el premio, a la vez que ofrecía de manera simbólica el galardón a todas las personas y entidades que durante tantos años han venido colaborando con él en la dignificación y promoción del deporte para discapacitados. Y tuvo una dedicatoria muy especial para su madre.

El presidente de CO, Josemari Velez de Mendizabal, dijo que Julio Roca es todo
un ejemplo de lo que podríamos denominar solidaridad sin límite, principio básico de lo que debería ser el día a día de nuestro comportamiento social. Comentó que Julio nos da lecciones de interactuación positiva constante, sin preguntar si su interlocutor va o viene. Lo que le importa es que esté. En su saludo de despedida aparece a menudo un esperanzador, ESTAMOS.

Tras el acto del Teatro Principal, se celebró una cena en el transcurso de la cual el alcalde impuso a Julio Roca la insignia de Celedones de Oro.